Media jornada son 12 horas, dice un hostelero en ‘Espejo Público’

Media jornada son 12 horas, dice un hostelero en ‘Espejo Público’

Las autoridades de Zeleb advierten que las imágenes que están a punto de ver pueden causar enfado, ojiplatismo, vergüenza ajena y una sensación de regresión en el tiempo preocupante y perturbadora.

Dicho lo cual, toca ir a Espejo Público donde, con Susanna Griso al frente, han analizado la falta de personal para trabajar en hostelería, de cara a la campaña de verano. ¿El motivo? Como muchos camareros han denunciado, las condiciones que ofrecen algunos empresarios.

Lo gracioso del asunto es que en el matinal de Antena 3 no han tenido que irse demasiado lejos para corroborar la realidad de un sector que, si tiene en Manuel uno de sus portavoces, es que está realmente tocado de muerte.

Para verlo rápido, ahí está el vídeo que provocó comentario irónico de Quique Peinado, siempre atento a estas cosas de la televisión.

El que habla es conocido como el “hostelero insumiso”, ya que este empresario se negó a asumir las medida del Gobierno durante la pandemia, culpándole de haber tenido que cerrar su bar. Eso sí, además del Gobierno, tampoco le duelen prendas en criticar a quienes, según considera, “no quieren trabajar en fin de semana y la hostelería está hecha para el fin de semana. No hay gente para trabajar porque este Gobierno les da una paga y se cobra mejor estando en casa que trabajando“. ¿Adivinas a qué partido acogía Manuel en su local?

Pero, ¿por qué no quiere trabajar la gente en fin de semana? Quizás por las condiciones que ha expuesto el propio Manuel como habituales en el sector. “En Hostelería no hay conciliación. Se hace media jornada, 12 horas. Y eso ha sido así de toda la vida“. Por esa regla de tres, los combinados de importación deberían costar 50 pesetas, que es lo que costaban de toda la vida. ¿O no funciona así?

A pesar de tener una visión completamente opuesta al empresario hostelero, Elisa, una joven que ha trabajado de camarera y que no quiere volver al sector, coincidía en su argumentación con Manuel. Obviamente, el empresario alardeaba de unas condiciones inhumanas, mientras que Elisa las denunciaba. “Tenía contrato de ayudante, aunque era camarera y me pagaban 30 euros por 10 horas. Yo no puedo estar a las 07:30 horas, salir a las 17:00 horas, cerrar dos horas y volver a entrar hasta las 02:00 horas, cobrando 900 euros“.

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