House of cards 3X04: Frank tiene el enemigo en casa

Tras la frustrada cumbre con el presidente de Rusia, Viktor Petrov que Frank Underwood intenta revertir a su favor, el presidente de USA regresa a la rutina de la política nacional. Salpicada, eso sí, por el intento de legado de una acción internacional potente en la que Claire sigue teniendo un papel importante. Así arranca el cuarto capítulo de la tercera temporada de House of Cards

La flamante nueva embajadora en la ONU, intenta conseguir el favor de distintos países que les apoyen en sus planes de Oriente Medio. Han sufrido un revés tras la negativa rusa pero no cejarán en su empeño. El gen Underwood vuelve a hacer de las suyas. 

El ataque de los drones, bajo mandato del anterior presidente Walker, que casuó la muerte de víctimas civiles, pone en el candelero a Heather Dunbar (Elizabeth Marvel), quien se postula como candidata demócrata de cara a las Elecciones Presidenciales de 2016. Frank y su equipo de colaboradores ya lo saben y perpetrarán un plan para evitar que lo haga.

No tiene experiencia y quizá no sea una verdadera rival, pero tiene el suficiente dinero para costear por ella misma la campaña. Ante tal amenza, Frank Underwood planea ofrecerle un sillón en el Tribunal Supremo a Dunbar. En concreto, el del juez Jacobs quien ya evidencia signos de Alzhéimer. Y lo mejor de todo es que su competidora acepta. Jugada perfecta. Se quita a un posible rival con un cargo vitalicio que colma sus aspiraciones y, además, le deberá un favor.

Underwood intenta un truco con Dunbar

Pero, por primera vez en mucho tiempo, se ve humanizarse a Underwood tras reunirse con Mahmoud, unos de los heridos por el ataque de los drones. Empatiza con alguien y eso le lleva a no ser firme con el juez Jacobs cuando éste prefiere no renunciar a su sillón en el Supremo. Le deja un margen para decidir. Muy extraño que Underwood no fuerce a alguien a hacer lo que él quiere.

Por su parte, los rusos han respondido con la encarcelación de Corrigan, el activista gay que estuvo en la cena de gala ofrecida a Petrov. Claire media para liberarlo a través de presión diplomática y la prensa le ataca por no ser firme en la defensa de los derechos de los homosexuales. Otro frente abierto para la Administración Underwood. En cuanto a la prensa lo solucionan vetando a una periodista. Quizá sea todo un desacierto.

Pero el gran asunto actual del inquilino de la Casa Blanca es Dunbar, que al percatarse de la estrategia de Underwood, decide optar a la Presidencia y rechazar su nominación al Supremo. Parecía demasiado fácil, ¿verdad? La debilidad mostrado por Frank le puede jugar una mala pasada. Y para colmo de males, el gran peón, el fiel escudero Doug Stamper, se siente traicionado y está dispuesto a ser uno de esos tipos que se mueve en las cloacas del poder para hacer ganar a Dunbar.

La última irreverencia de Frank

La piedad que mostró con Jacobs atormenta a Underwood, que quiere descubrir por qué hizo algo así. Por qué no usó la maldad como en él es norma. Así las cosas, decide acudir a la iglesia donde pretende entender con un sacerdote el término de justica. Frank no comprende a Dios, esa piedad con el prójimo que predica y que él ha mostrado con el juez es debilidad.

Y cuando parece que Underwood puede estar virando en su manera de ser, se queda a solas a rezar antes Dios. Momento que aprovecha para romper la imagen en un claro acto de rebeldía y de detestar haber tenido piedad. La piedad pudo con él y Underwoood no lo va a permitir más. Frank ha vuelto.

Fotos: Netflix

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