10 películas que (de tan malas) son buenas

10 películas que (de tan malas) son buenas

Hay películas que, por razones absolutamente enigmáticas, aún siendo malas resultan muy buenas. Largometrajes que dan la vuelta y se convierten en filmes de culto. Pelis fallidas que producen un placer tan sublime como si de obras maestras se tratase.

¿Y qué películas son esas?

A ver.

Opiniones existen para todos los gustos pero he aquí un listado que tal vez se aproxima mucho al ranking perfecto de películas malas muy buenas.

1. Showgirls (1995)

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¿Qué podía salir mal? Un director de prestigio (Paul Verhoeven –Instinto básico, Robocop…-), un guión que trasladaba al mundo del striptease el universo de Eva al desnudo y, de protagonista, una Elizabeth Berkeley recién salida de Salvados por la campana ejecutando un triple salto mortal del insti al desnudo.

La expectación era máxima, se hablaba en todos lados del proyecto, se esparaba algo muy grande y…

Y salió pero que muy mal. Batacazo en taquilla, críticas inmisericordes, la ortodoxia cinéfila pidiendo la cabeza de Verhoeven.

Pero (ale hop) poco a poco Showgirls se convirtió en película de culto e, incluso, hubo directores como Jim Jarmusch o Jacques Rivette que elogiaron esta pieza a medio camino entre lo chanante, la ridiculez pura y la presunta ironía autoconsciente.

La peor parada fue Elizabeht Berkeley, cuya carrera no ha levantado vuelo desde entonces.

Pero ¿por qué esta película mola siendo tan mala? Por lo mismo que Striptease (con Demi Moore de protagonista y que pretendió ser una réplica a Showgirls) es un bodrio inaguantable jugando con elementos similares. Hay cierto talento absurdo

2. Crueles intenciones (1999)

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Otra apuesta arriesgada: adaptar el clásico de la literatura francesa Las amistades peligrosas (del siglo XVIII) trasladándolo a un ambiente de adolescentes pijos en el NuevaYork del siglo XXI.

No funcionó.

O, al menos, en primera instancia. Porque, finalmente, Crueles intenciones se ha convertido en un placer culpable que disfrutan legiones de espectadores que acuden a esta pieza de cámara con Ryan Phillipe, Sara Michelle Gear y Reese Whiterspoon.

Como curiosidad, el que Ryan Phillipe y Reese Whiterspoon se enamoraran en el rodaje de esta peli y hasta 2007 fueron marido y mujer.

Si cinematográficamente resulta endeble, al menos tiene una potentísima banda sonora con temazos de Placebo, The Verve, Blur, Fatboy Slim, The Cardigans o Counting Crows.

3. Dos tontos muy tontos (1995)

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Una película que no engaña: es una tontería de principio a fin. Y, sin embargo, cada vez que la pasan por la tele convoca a miles de espectadores y no hay modo de apartar la vista y (ejem) nos reímos con las idioteces escatológicas de Jim Carrey y Jeff Daniels.

Hay películas que son así. Hechas para desconectar el cerebro.

Por cierto, que a Jeff Daniels le recomendaron encarecidamente que no hiciese esta peli porque arruinaría su carrera. No hizo caso y se llevó un buen montón de dólares y nadie se lo ha tenido en cuenta. Después le vimos en la serie periodística The Newsroom y estaba perfecto.

En cuanto a Jim Carrey, ¿qué decir? Por mucho que la crítica le aborrezca, posee un talento que sigue esperando algún buen papel más (aparte de los que interpretó en Man on the moon y El show de Truman).

4. Yo, el halcón (1986)

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El cine estadounidense es capaz de convertir en material cinematográfico absolutamente todo. Incluso el mundo ¡de los campeonatos profesionales de pulsos!

Sí, en Yo, el halcón hace alarde Sylvester Stallone de su habilidad a la hora de echar un pulso a terroríficos camioneros.

La película es mala donde las haya (con pasajes lacrimógenos, niño bastante repelente, diálogos de una épica absurda…) y, sin embargo, funciona como un disfuncional mecanismo de relojeria e hipnotiza a quien caiga en su visionado.

Si la ponen por la tele, te quedas viéndola. Otra cosa es que la termines de ver porque es muy de la hora de la siesta.

5. Sharknado (2013)

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Ed Wood estaría orgulloso de esta película. La estrenó el canal Scy-Fi, ha tenido secuelas y se trata de una actualización de la serie B con monstruos de toda la vida. 

En Sharknado hay tornados salvajes que dejan la ciudad repleta de tiburones voladores o algo así.

Hay que verla para creerla.

Eso sí, Sharknado tiene trampa porque (aunque sus creadores traten de ocultarlo) es mala adrede. 

Y no. Las auténticas pelis malas buenas lo son porque han salido así sin querer.

De todos modos, admitamos Sharknado en esta lista.

6. Colega, ¿dónde esta mi coche?

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Sí, digámoslo bien alto. Colega, ¿dónde está mi coche? es una obra maestra del cine gamberro. Y sus dos protagonistas (Ashton Kutcher y Sean William Scott) se hallan aquí en verdadero estado de gracia.

Pero la peli es mala, clamarán los cinéfilos y la crítica seria.

Tal vez.

Pero quien no se haya carcajeado con algunos de sus gags es que tiene el sentido del humor averiado.

Esto es una auténtica película de risa y no Resacón en Las Vegas, la comedia más sobrevalorada de la historia.

7. Serpientes en el avión (2006)

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Elsa Pataky ha rodado con José Luis Garci y ha participado en una peli mala de culto: Serpientes en el avión. Puede darse por satisfecha como actriz. Aunque todavía le quedan grandes papeles por delante (of course).

Samuel L. Jackson se puso al frente esta producción de Hollywood con algo de serie Z y, bueno, funciona si no te lo tomas en serio.

El director, David R. Ellis, también tiene en su haber otras joyas del mismo estilo como Destino final 4 y Asylum.

8. Zoolander (2001)

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Con motivo del estreno de Zoolander nº2 se desató una formidable campaña de promoción destinada a convencer a crítica y público de que la primera parte era una obra maestra a la altura de las comedias de Chaplin o Buster Keaton.

Pues no.

Zoolander mola porque es una película tirando a mala. Con chistes chorras e idioteces que, de puro infantiles, dan la vuelta y hacen reir.

No pasa nada. Honestidad ante todo.

Por eso Zoolander nº2 no ha gustado a casi nadie. Porque se estrenó con unas ínfulas que no correspondían a lo que el producto podía ofrecer.

9. Un paseo por las nubes (1995)

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A excepción de Mi Idaho privado, casi cualquier película en la que haya salido Keanu Reeves es mala (sí, Matrix también).

Pero el caso es que Un paseo por las nubes es de esas pelis malas que, si te pillan en un día tontorrón, la disfrutas hasta soltar la pertinente lagrimita.

La dirigió el mexicano Alfonso Arau, que sedujo a Hollywood con Como agua para chocolate, que estaba bien pero no era para tanto.

Quiso repetir la jugada en plan superproducción USA y esto es lo que le salió. Después se volvió a México.

Pero, la verdad, Un paseo por las nubes tiene una foto muy bonita y, si te dejas llevar, hasta puede emocionarte.

10. Juegos salvajes (1998)

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Un policíaco ambientado en el sudoroso sur estadounidense que pretende ser Fuego en el cuerpo y se queda en otra cosa (aunque también fascinante).

El problema es el guión, con tantos golpes de efectos, giros inesperados y personajes que no son lo que parecen. Tan enrevesado que cabe la pregunta de si a la hora de escribirlo se consumieron sustancias estupefacientes.

Juegos salvajes es una película que sabes mala de cuidado y, sin embargo, (por alguna razón) te atrapa. Tal vez porque quieres, una y otra vez, comprobar cómo se puede hacer un guión tan tramposo y repleto de absurdos. O porque quieras ver a Kevin Beacon y Matt Dilon dándolo todo. O para comprobar hasta dónde pueden llegar en su competición de sensualidad Neve Campbell y Denise Richards.

Sea como sea, estamos ante una película mala que (sí) da la vuelta y se queda a medio milímetro de lo magistral.