Las noticias que la prensa estadounidense van publicando acerca del incidente ocurrido en el rodaje de Rust, que acabó con la directora de fotografía Halyna Hutchins muerta y el director Joel Souza herido, dibujan un escenario de preocupante falta de seguridad en el manejo de las armas de fuego.
Ya Los Angeles Times adelantó un detalle significativo: seis personas que formaban parte del equipo de rodaje presentaron su dimisión por el bajísimo nivel de seguridad en cuanto a armas, Covid y, simplemente, condiciones laborares.
Además, TMZ asegura que las armas se utilizaron durante el rodaje para disparar por mera diversión. Y ello, como es evidente, contribuye al descontrol a la hora de saber si un revolver está cargado con balas de fogueo o reales.
De hecho, siempre según la versión de TMZ, hay dos personajes señalados: una jefa de armas, Hannah Gutierrez, que con solo 24 años no tenía la experiencia adecuada (ella misma lo confesó ingenuamente en el transcurso de un podcast en el que participó -) y el ayudante de dirección Dave Halls, quien le pasó la pistola a Alec Baldwin al grito de “‘¡pistola fría!”, que es como se denomina a las armas cargadas con munición no letal.
Una tormenta perfecta de negligencias que provocaron una muerte por el disparo que Alec Baldwin llevó a cabo.
Otro caso más de cómo las condiciones de trabajo en la industria del cine estadounidense no son siempre las mejores. Reciente está todavía la denuncia de la actriz Ruby Rose, que hizo un relato estremecedor de la violencia laboral que vio en el rodaje de Batwoman.
Alec Baldwin ha hablado. Se le vio llorar, según la prensa local, a las puertas de la oficina del sheriff a donde fue a declarar. Ha dicho: “No hay palabras para expresar mi tristeza”.
Por cierto, frente a algún titular burdo de los últimos días (con escándalo, caída al abismo, etc) hemos de recordar que, más allá de sus peripecias personales o sentimentales, Alec Baldwin es uno de los grandes intérpretes de su generación. Se recomienda recuperar su brevísima intervención en Glengarry Glen Ross, película basada en un crudo texto de David Mamet donde demostró como en apenas unos minutos puede un actor adueñárse de la pantalla y persistir su eco durante todo el metraje.
Que la situación se resuelva y que quienes han cometido la mortal negligencia paguen. Y que Rust, alguna vez, llegue a su fin, ya que prometía su planteamiento de western crepuscular, con Baldwin en el papel de un abuelo que ayuda a su nieto a escapar por las inmensas llanuras del Oeste.
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