¿Reconoces esta portada de un disco que (oh, cielos) cumple 25 años?

¿Reconoces esta portada de un disco que (oh, cielos) cumple 25 años?

Un clásico del rock hecho aquí aunque cantado en inglés y con el sabor (ya añejo) de los mejores 90, los del grunge e Historias del Kronen. Sí, hablamos de Devil came to me y ellas eran (y son) las Dover. Luego ya dejaron de sonar las guitarras eléctricas de este modo, llegó el trap y otras músicas urbanas, sólo perserveran los Carolina Durante (bueno, y también Biznaga). En fin, que el mundo cambió.

Qué recuerdos.

Cuando íbamos (los de Madrid) a San Mateo a tomar copas, en las inmediaciones de Malasaña. Había mesa de billar y todo.

Devil came to me se publicó un 21 de abril de 1997, fue disco de oro en seguida y llegó a vender 800.000 copias, lo cual resultaba un triunfo brutal en aquellos días.

Porque, además, Dover salió con Subterfuge, sello indie por excelencia que se convirtió en referencia de la modernidad más rabiosa y ahí sigue, resistiendo y con un envidiable catálogo.

Dover eran y son las hermanas Llanos (Amparo y Cristina), cuya familia tenía una tienda de ropa en Majadahonda y que a Carlos López, ex capo de Sony, según contó en el diario El País, no le parecían suficientemente rockeras porque no querían dormir en una furgoneta durante sus giras. “Era un grupo pijo que hacía rock” aseguró en El País. Las cosas de las multinacionales, que a Alejandro Sanz le reservan un hotel de superlujo pero si haces rock, te toca compartir cuarto en una pensión de la carretera de Andalucía a la altura de Despeñaperros.

En fin, dejémonos de disertaciones y vayamos a lo importante: las grandes canciones de aquel disco. Naturalmente, el tema que daba título al LP.

Y la fabulosa Serenade, tan melodramática.

La actitud de las hermanas Llanos sobre el escenario era brutal, admitámoslo.

Aquellos maravillosos 90.

Ahora, por el aniversario del disco, se ha estrenado un documental que se titula Dover: Die For Rock&Roll. Para recordar los viejos buenos tiempos.

Hay quien, incluso desde la modernidad y el rockerismo, detesta a Dover y aborrece aquel Devil came to me. Gente hay para todo. Pero lo cierto es que agitaron las melenas juveniles allá por los 90, en el último fuego que el rock encendió antes de que todo fuese Rosalía o C. Tangana, ambos estupendos artistas pero claro, no todo va a ser música urbana.

No hay preocuparse.

El rock volverá.

Y las hermanas Llanos siguen vivas y sus canciones suenan igual de rabiosas que cuando las escuchamos por vez primera en la radio, camino de la facultad o así.