¿A ti te gustaba 'A dos metros bajo tierra’'?

La serie con el final más perfecto de la historia cumple 20 años. Ya hace dos décadas que conocimos a Nathaniel Fisher, justo un segundo antes de que se empotrarse contra un autobús y muriese el mismo día que estrenaba su nuevo coche fúnebre. Porque la familia Fisher regentaba una funeraria, y quién mejor que ellos para preparar el último adiós del patriarca.

Así comienza A dos metros bajo tierra, una serie que forma parte del imaginario colectivo por su capacidad de hacernos pensar sobre el final pero sin imponer una idea prefijada. Porque si algo tenía esta serie eran dudas, premisas, opciones, pero nunca certezas.

En un mundo en el que todo es blanco o negro, esto se agradece. Quizá por eso, esta serie tuvo tanto éxito.

La ficción mostraba personajes imperfectos, quizá un poco demasiado excéntricos. Aunque quién no tendría una tarita si tuviera que lidiar con la muerte día sí y día también.

Nate, el hijo mayor, representa el consuelo, tiene un don especial para aliviar a las personas que han perdido a un ser querido, aunque sea un desastre en sus propias relaciones vitales. David, el hijo mediano, representa el pragmatismo, el orden dentro del desorden que reina en el fin de una vida, aunque en su propia existencia lo que reine sea el caos al no ser capaz de admitir su propia homosexualidad. Claire, la hija menor, es la luz, la que invita a sonreír en mitad de la tragedia, el personaje que representa la evolución más marcada, puesto que la conocemos en mitad de su adolescencia.

Los 63 capítulos de esta serie (salvo contadas excepciones) comienzan del mismo modo: una muerte. Accidentes, vejez, enfermedades... la vida. Pero no siempre esa muerte tenía un sentido trascendental para el desarrollo del capítulo, sino que les servía de acicate para plantearnos la duda existencial que querían mostrar.

El caso es que estas preguntas trascendentales que se suceden en cada uno de los episodios no son del agrado de todo el mundo. Todavía hoy, 20 años después, A dos metros bajo tierra cuenta con una legión de seguidores pero, del mimo modo, también cuenta con un nutrido grupo de personas que no la soporta.

¿A qué grupo perteneces tú?

ADEMÁS: Series en las que mataron a sus protagonistas sin necesidad

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Los 90 fueron terreno abonado para los slasher. Este género que nació a finales de los 70, con Halloween y floreció durante la década de los 80, tuvo una segunda edad dorada en la última década del siglo XX con títulos como Scream, Destino final y, Sé lo que hicisteis el último verano.

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Separarte de la persona con la que creías que ibas a construir un proyecto de vida hasta el final, siempre es duro. Es un proceso muy personal lleno de subjetividades que no pueden entender aquellas personas ajenas a la relación, y es lo que nos trae Hagai Levi con su reinterpretación del clásico de Ingmar Bergman, Secretos de un matrimonio.

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La pregunta ha sido lanzada por Quique Peinado en un tuit con su correspondiente errata (¡ningún tuit perfecto!). Pero se entiende lo que quería transmitir. Y claro que lo ha entendido el personal. El propio Quique Peinado mencionaba Dawson crece como ejemplo de serie con protagonista involuntariamente idiota. O sea, en el guión tenía que ser el bueno, el admirado, el papel positivo, el personaje principal al que venerar.

Y no.

Caía mal.

A Quique Peinado al menos. Y hay más ejemplos

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