A día de hoy, hay varias generaciones que no saben lo que son las pesetas, nunca han usado un Walkman, no tienen idea de qué es un ‘fistro pecador’ y, sobre todo, jamás han escuchado una de las canciones españolas top de los 90: Toda, Toda.
Con el recuerdo de Jesulín de Ubrique desbloqueado, vamos a hacer un viaje al siglo pasado para empaparnos de ese canto al amor rural que fue el “toa toa toa / te nesecito toa” del hijo del Tigre de Ambiciones.
¿Recuerdan aquella canción?
Era ésta. Mejor o peor pero funcionó como un tiro y, las cosas como son, es casi tan pegadiza como el Burrito Sabanero.
Quien no conociera a Jesulín de Ubrique, le costará entender cómo este simpático padre de familia llegó a ser el hombre más famoso de España, el tipo más deseado de todo el país y un sex symbol salido del agro que no tenía problemas en bajarse los pantalones en plena entrevista televisiva con Mercedes Milá, para mostrarle la cicatriz de una cornada.
Con el tiempo, se supo que ese momento histórico de la televisión estaba medido al milímetro.
Jesús Janeiro, su verdadero nombre, llenaba plazas con mujeres que no habían ido jamás a los toros y, una vez empezaba la corrida, las presentes se desinhibían hasta el punto de lanzarle la ropa interior a la arena. Era el torero más famoso del mundo y, por eso mismo, nadie entendió su salto a la canción.
Su sueño de niño era ser futbolista, cambió al toreo para saldar una deuda de su padre y, de paso, se hizo millonario. ¿Qué necesidad había de cantar? Pues suponemos que ganar más dinero, un reto personal o vaya usted a saber. “Yo me dedicaba a torear, mi vida siempre ha sido el toro. Lo que pasa es que cuando tienes éxito, te ofrecen hacer otras cosas. Me propusieron cantar y saqué mi disco“, contaba con naturalidad a Pablo Motos en 2022.
Fue en 1994 cuando Jesulín lanzó su primer y único álbum, en el que se incluía el pelotazo Toda. Ojo, también tenía versiones de Locos por amor de Francesc Picas, ex de Loco Mía, o Háblame del mar, Marinero de Marisol que ya han quedado en el olvido, algo que no ha pasado con Toda.
“Habrá muchos singles que se han olvidado pero el mío no“, reconocía Jesulín de Ubrique en el Hormiguero. Y a pesar del éxito, no hubo más discos. Y no los hubo, por una razón. “El mundo del toro era un poco complicado. Le di pie a mis enemigos para tener armas para atizarme. Vi que me perjudicaba y corté por lo sano“.
Obviamente, cortar por lo sano, tiene consecuencias y el torero las pagó y con creces pues, además de compromisos, ya tenía cerrada una gira de conciertos que tuvo que ser cancelada. “En vez de hacer las Américas toreando, las iba a hacer cantando. Me rajé y cuando uno se raja, hay que aceptar las consecuencias“. Estas consecuencias se llaman “60 o 70 millones” de pesetas. Es decir, 360.000 o 420.000 euros le costó a Jesulín de Ubrique dejar su aventura musical en la cima del éxito. Si eso ahora es un dineral, cuesta imaginar lo que sería en aquel remoto 1994.
Suponemos que ese dinerito sería para cancelar conciertos apalabrados o compromisos con la discográfica. Pero el caso es que Jesulín pagó para no volver a cantar y, por mucho que la gente se empeñe, fue una mala noticia.
Ese día, España perdió a un gran candidato a ganar Eurovisión.
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