Juan Diego o el adiós de un cómico rojo y genial

Juan Diego o el adiós de un cómico rojo y genial

Era la voz de humo de tantas películas, de antes y de ahora, lo mismo la fabulosa trilogía compuesta por Smoking Room, RemakeCasual Day (con jóvenes directores en busca de su talento) que el señorito Iván en Los santos inocentes o aquel falangista cultivado y alcohólico que acompañaba por los caminos a la cansada troupe de El viaje a ninguna parte.  Adiós, camarada. Juan Diego. Fue un actor inmenso. Y un rojo de los de antes.

Ya nadie se acuerda pero Concha Velasco y Juan Diego protagonizaron el incidente que prendió la mecha de la gran huelga de actrices y actores que en 1975 desafió al franquismo. Estaban Concha Velasco y Juan Diego, por entonces pareja, en el Teatro La Latina interpretando La llegada de los dioses, obra de Buero Vallejo, y exigieron un día de libranza a la semana (¡un día!). Les despidieron y ello inició un movimiento imparable para que a la farándula española se le concediera algún tipo de derecho más allá de ser enterrados en sagrado, cosa que durante siglos se les había negado y ahora se les permitía pero es que también hay descansar aunque no guste a la patronal. Víctor Manuel escribió la canción Cómicos para esa huelga. Hasta Lola Flores se sumó. Qué tiempos. Cuánto olvido.

El caso es que Juan Diego, militante del Partido Comunista de España, siguió siendo irremediablemente rojo toda la vida.

Y se dejaba ver en todo sarao progre que mereciera su apoyo: de las verbenas antiOTAN (he ahí la imagen, con Ana Belén, Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Pastora Vega, Imanol Arias) hasta las manis del No a la guerra y todas esas cosas con las que entretuvimos nuestro afán combativo.

Pero, ante todo, era un actor prodigioso.

Cuando Juan Diego salía en la pantalla, toda la atención se centraba en él. Resultaba hipnótico su carisma natural, capaz de hacer llorar o reñir, estupendo en títulos como Torremolinos 73, El séptimo día, El camino de los ingleses o Vete de mí y también en las películas malas que, como a todo hijo de vecino, le tocó hacer.

Comenzó a finales de los 50 interpretando a Beckett en salas alternativas de Sevilla, saltó a TVE con Estudio 1 y comenzó a hacer cine de la mano de gente como Eloy de la Iglesia, otro rojo de los tiempos heroicos, En 1977 interpretaba La criatura junto a Ana Belén.

Se ha ido Juan Diego. Finaliza una generación irrepetible. Cómicos. “Duermen vestidos, viven desnudos, / beben la vida a tragos. / Son adorados, / Son calumniados / Como dioses de barro”. Lo cantaba Víctor Manuel.

DANIEL SERRANO

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