‘Destinos imaginados’ / Carol Anne, no vayas a la luz… ¡ni a los espejos!

‘Destinos imaginados’ / Carol Anne, no vayas a la luz… ¡ni a los espejos!

La saga Poltergeist, que arrasó en la década de los 80, sigue siendo una de las más terroríficas de la historia del cine.

Carol Anne, Tangina, la luz, los payasos, el reverendo Henry Kane y las televisiones que se encendían solas, dejaron a toda una generación traumatizada e incapaz de dormir tranquila por las noches.

La saga tuvo su punto final con una tercera entrega, estrenada en 1988, que estuvo marcada por dos hechos. El primero y más duro, el fallecimiento de la joven protagonista de la saga, Heather O’Rourke. La actriz, a sus 12 años, fue erróneamente diagnosticada con la Enfermedad de Crohn, cuando lo que en realidad tenía esta una estenosis intestinal aguda.

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A pesar de llegar a grabar casi toda la película, fallecería poco antes de terminar el rodaje, a los 12 años. A raíz de su muerte, se desarrolló la Maldición Poltergeist, en la que varios de los intérpretes que habían aparecido en la saga, fallecieron de forma prematura.

La muerte de la joven actriz fue un shock para Hollywood, pero no impidió terminar la película y que ésta nos lleve al segundo hecho relevante de la película: su trama de los espejos.

Quien no lo recuerde, la trama transcurre en un rascacielos de lujo, donde los Freeling mandan a Carol Anne, para pasar una temporada con Pat, la hermana de Diane y madre de la niña. A pesar de la huida, el Reverendo Henry Kane encuentra a la niña e intenta capturarla. Para hacerlo, usa el reflejo de los espejos para crear alter egos de los protagonistas que se intercambian con ellos en la vida real.

Algunas escenas, en la que los protagonistas tienen las letras de la ropa al revés, mientras que en el espejo se ven bien, son tan sencillas como escalofriantes. Y obviamente, el destino imaginado al que nos referimos, es el limbo al que se van los personajes reales, al ser intercambiados.

No sólo los espejos hacen las veces de puntos de atrapado, sino que los charcos, que también reflejan, sirven para hacer intercambios. Sin duda, una original forma de rematar una saga terrorífica y hacer que millones de personas se queden en la parte central del ascensor, rezando para que su imagen no intente atraparles. Y esto, si alguien busca foros específicos de la película, ha pasado.

¿Quién dijo que los destinos imaginados tenían que ser siempre lugares felices?

Foto: MGM

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