Dua Lipa, la Gran Albania y el fascismo

Dua Lipa, la Gran Albania y el fascismo

Pero ¿qué está pasando con Dua Lipa? Durante unos días ha pasado de ser un indiscutible icono del nuevo pop a ser acusada de fascismo. Todo a causa un tuit equívoco. O no tanto. Comencemos por el principio: Dua Lipa es hija de refugiados albano-kosovares que tuvieron que partir al exilio a causa de las guerras yugoslavas de los 90.

La cantante nació en Londres en 1995 pero tiene claras cuáles son sus raíces.

Y ello le llevó a difundir a través de redes sociales el tuit de la discordia, reivindicando su identidad albanesa pero con un mensaje (y, sobre todo, un grafismo) de lo más controvertido. Porque Dua Lipa exhibió un mapa de lo que se conoce como Gran Albania, que resume los sueños expansionistas de cierto nacionalismo albanés y que absorbe como territorios imperiales países como la actual Macedonia o la isla griega de Corfú. Y luego el texto, un tanto ambigüo y de resonancias etnicistas.

Mapa de una Albania imperial con la leyenda: “Autóctono adjetivo (dícese del habitante de un lugar) frente al descendiente de migrantes o colonos”. Un mensaje que contiene un cierto aroma a nacionalismo excluyente (¡los autóctonos, primero!).

No tardó en despertar la ira de macedonios, griegos y (por supuesto) serbios, entre cuyas filas hubo quien lanzó a Dua Lipa la acusación de nazi, fascista, expansionista, etc.

Tan fea se puso la cosa que Dua Lupa tuvo que aclarar su posición mediante otro tuit en el que proclamaba paz y amor mundia frente a los malos rollos.

Traducimos: “Mi anterior post nunca quiso incitar al odio. Me produce rabia y tristeza que ese post haya sido malinterpretado por grupos e individuos que promueven el separatismo étnico, algo que rechazo absolutamente. Cada vez que publico algo sobre Kosovo mi cuenta se vuelve loca, incluso si me refiero a cosas tan placenteras como música o comida, y me encuentro con una feroz resistencia a la idea de una cultura kosovar. Nos merecemos el derecho a estar orgullosas de nuestra etnica y el lugar de donde venimos. Simplemente quiero que mi país esté representado en un mapa y que pueda hablar con orgullo y felicidad de mis raíces albanesas y mi país materno. Animo a todas a abrazar su herencia y escuchar y aprender del otro. Paz, amor y respeto para tod@s.”

Un largo texto en el que Dua Lipa se explica y, la verdad, hay que respetar el amor a las propias raíces. No todo es globalización y el paisaje indiferente de las grandes urbes, también está el amor por la tierra de los ancestros.

Dua Lipa se siente albanesa y quiso expresarlo (igual que, en su día, Bella Hadid salió en defensa de la Palestina que su padre tuvo que abandonar para huir de un conflicto que nunca cesa). El origen de cada persona tiene su importancia.

Otra cosa es que el concepto de la Gran Albania resulte peligrosamente polémico, que tenga cierta relación con un nacionalismo filofascista y con antiguas alianzas entre ciertos sectores albaneses y Mussolini.

Complicadísimas historias que, tal vez, sea mejor eludir. O no. Allá cada cual. No obstante, preferimos que Dua Lipa siga siendo icono pop y no se meta en tanto lío. Porque como artista, desde luego, su talento está fuera de discusión.

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