La imposible película de hockey con Bruce Willis que se transformó en dos taquillazos y medio

La imposible película de hockey con Bruce Willis que se transformó en dos taquillazos y medio

Ahora que Bruce Willis se sume en el silencio (una enfermedad degenerativa le ha producido afasia) resulta un buen momento para recuperar una vieja historia de Hollywood que tuvo al actor como protagonista. De cómo uin fracaso condujo al éxito.

Nos situamos en el año 1997. Bruce Willis es una de las estrellas más rutilantes de Hollywood y está rodando Broadway Brawler, junto a la ganadora del Oscar a Mejor Actriz, Lee Grant, y a Maura Tierney. 

Lo que apunta a ser un proyecto relevante y exitoso, se tuerce en menos de un mes, cuando Bruce Willis, quien también producía el proyecto, despide de forma abrupta a Lee Grant, a Joe Feury, esposo de Grant y productor del proyecto, a William Fraker (director de Fotografía) y a Carol Oditz (diseñadora de vestuario). Llevaban 20 días de rodaje y la película, una comedia romántica al estilo Jerry Maguire pero con el hockey de fondo, ya era un desastre. 

Finalmente, Disney, casi por mandato de Bruce Willis, decide cancelar el proyecto. Eso sí, los 17 millones de dólares que ya se habían invertido en Broadway Brawler había que recuperarlos y la forma más sencilla, parecía ser una demanda al actor.

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Pero Bruce Willis era carisma en estado puro y lo que iba a ser una demanda millonaria, acabó convertida en un acuerdo entre las partes. Bruce Willis se comprometió a hacer tres películas con Disney, reduciendo de forma extraordinaria su salario de auténtica estrella. 

El actor tenía un caché de 15 millones de dólares por aquel entonces, y aceptó reducirlo a 3 millones de dólares, más un porcentaje de lo que se ganara en taquilla con el primer proyecto. Un primer proyecto que asignaron a Michael Bay y que se llamó Armageddon. La película recaudó 554 millones de dólares, siendo el mayor éxito de taquilla de Bruce Willis en su carrera, lo que implicó que su salario se elevara muy por encima de esos 3 millones iniciales.

Para la segunda película, Disney y Bruce Willis repitieron fórmula, aunque esta vez su salario base fueron 14 millones de dólares, ante el éxito obtenido por su primera aventura conjunta. En este segundo proyecto, se contó con M. Night Shyamalan para dirigir una revolucionaria cinta que se convertiría, de forma inmediata, en una película generacional: El Sexto Sentido. 

No sólo fue un éxito de crítica y público, es que recaudó la friolera de 673 millones de dólares en 1999, con un presupuesto de 40 millones. Se estima que Bruce Willis se acabaría llevando cerca de 100 millones de dólares por esta película. Sin duda, merecidos.

La tercera y última pica de este fructífero acuerdo entre las partes fue El Chico, la más floja de las tres y la que menos recaudó en taquilla con 110 millones de dólares (costó 65 millones). ¿Esto hizo que Bruce Willis se quedara sin bonus en taquilla? Ni mucho menos. El actor, que se olió la tostada desde lejos, pidió un salario de 20 millones de dólares, que era el máximo que se estaba pagando en ese momento en Hollywood. Y a otra cosa.

Obviamente, tanto Disney como Bruce Willis salieron contentos de haber alcanzado un acuerdo que resultó tremendamente beneficioso para ambas partes, además de regalar al mundo dos de los mayores clásicos de los 90.

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