25 años después de 'Tesis' y todavía me acuerdo

Pues hay un tal Alejandro Amenábar que es de la facul y que ha hecho una película de la hostia, y el malo se llama Castro, como el que da Narrativa, sí, hombre, el de la chaqueta de cuero esa que no se la quita nunca, que escribe en Dirigido Por. Corría el año 1996 y la gente comentaba a todas horas en el bunkerizado edificio de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense la noticia del surgimiento de un precoz genio a quien, la verdad, ni habíamos visto por la cafetería porque llevaba desde primero haciendo cortos mientras nosotros fumábamos porros y jugábamos al mus. 

Un chaval de poco más de veinte años había revolucionado la facultad y también el panorama cinematográfico español.

He de decir que cuando vi Tesis aquel año de su mítico estreno, en mi arrogancia habitual, no compartí el entusiasmo generalizado.

No esta mal, me dije.

Y luego entrevistamos a Alejandro Amenábar en nuestro programa de Onda Verde y el tipo me cayó bien, muy normal, no va de estrella ni nada, qué majo.

Aquellos tiempos en Onda Verde, estación de metro de Palos de la Frontera, la línea verde.

¿Y por qué nos cuenta este señor su vida? preguntarán ustedes, lectoras y lectores (si las/los hubiere).

Porque Tesis supuso algo muy importante para el cine español. Para empezar, fue un potentísimo mensaje a la industria de que aquí se podía hacer cine de género tan bien como en Hollywood o mejor, que no todo tenían que ser comedias de Ana Belén.

En 1995 el cine español estrenó obras más que estimables como Salto al vacíoHistorias del KronenEl día de la bestiaHola, ¿estás sola? o Antártida así que comenzaba a percibirse un cierto cambio generacional y Fernando Colomo, que tan bien había rodado en los 80, sacaba a Coque Malla enseñando un tatuaje en el culo como reclamo de su comedia El efecto mariposa. No podía ser. Queríamos echar a los viejos y hacer nuestras propias películas, que serían mucho mejores. Yo jamás dirigí una y acabé escribiendo cosas como esta. Pero Amenábar hizo Tesis y luego otras pelis aún mejores: Abre los ojos y Ágora son mis preferidas.

El caso es que Tesis fue un bombazo y encantó a la crítica. Salvo a Antonio Castro, el profesor de la facul aludido en la cinta y quien se plantó en uno de los pases de prensa para recordarle a Amenábar que ni se había presentado a sus exámenes y por eso le había suspendido. No es broma. Sucedió. Porque, claro, Antonio Castro era profesor (y dicen que bueno) y crítico cinematográfico así que, ni corto ni perezoso, decidió encararse con quien le había convertido en villano de cinta de terror con la elegante apariencia, eso sí, de Xabier Elorriaga.

Descubrió Amenábar, además, a dos actores que luego tuvieron diferente suerte: Eduardo Noriega y Fele Martínez. 

Eduardo Noriega ha llevado una carrerita con sus ramificaciones internacionales y títulos notables (Blackthorn de Mateo Gil sería su obra maestra) y Fele Martínez ha hecho un poco de todo y ahora, creo, se prodiga teatralmente.

O sea, la vida.

Nuria Torrent fue resurrecta como icono después de haber bailado el ¿Por qué te vas? bajo la batuta de Carlos Saura.

Lo cierto es que Tesis contiene el aroma de ese mundo universitario ya fenecido, cuando íbamos a las fiestas de Veterinaria o Derecho que dejaban el suelo del hall de dichas facultades absolutamente pringoso de cerveza o güiscola.

No, cualquier tiempo pasado no fue mejor.

A lo largo de los años me he ido encontrando con Alejandro Amenábar en sucesivas y espaciadas ocasiones (que si en la ronda de entrevistas de Los otros, que si a la puerta de los Renoir, que si en el restaurante Albur de la calle Malasaña). Después leí que se había mudado a un casoplón con piscina en la azotea cerca de Plaza de España. Me alegro.

Hace poco vi Regresión y no me disgustó aunque la crítica vomitó lo indecible sobre este título.

Pero estábamos hablando de Tesis y de 1996, dos años después de que muriera Kurt Cobain, cuando nos queríamos dejar el pelo largo y no nos atrevíamos. Tesis es una gran película y prueba de ello es que resiste la prueba del tiempo e, incluso, mejora con los años.

Habría que rodar Tesis 2 y reunir a sus protagonistas pasados los decenios.

¿Qué fue de ella y ellos?

El futuro que ya sucedió siempre es un argumento difícil.

DANIEL SERRANO

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