7 películas de Charles Chaplin de absoluta vigencia en el siglo XXI

Aquí en España se le llamó Charlot. Así es como le conocieron varias generaciones que le consideraban, sin más, un actor de películas de risa.

Y, sin embargo, la risa que propone Charles Chaplin siempre conduce a algo más.

Chaplin fue un artista comprometido. Hasta el punto de que se vio obligado a abandonar Estados Unidos durante los días oscuros de la Caza de Brujas, cuando el senador McCarthy señalaba a los comunistas en Hollywood y (si podía) los encarcelaba.

Chaplin no era comunista. O no exactamente. Pero sí un hombre que en su obra hablaba de la injusticia, la violencia y el modo en que los pobres y los desfavorecidos eran maltratados por el capitalismo.

Y de la emigración, la xenofobia, la guerra...

En tiempos de Donald Trump, migrantes recorriendo Europa a pie en una larga huída de la guerra, bombas en Siria y tantos otros desastres, he aquí 7 películas de Charles Chaplin que tienen un mensaje plenamente actual.

Veamos.

1. El emigrante (1917)

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Se trata de un cortometraje de 30 minutos y una joya del cine silente. Y un emocionante homenaje a todos los emigrantes que pasaban por la isla de Ellis, enfrente de Nueva York, en su camino hacia el sueño americano. El drama de la migración no ha cambiado tanto. Y las desventuras del inmigrante Chaplin podrían ser las mismas que la de los sirios que cruzan fronteras a pie por esta Europa convulsa o los que, en Ceuta y Melilla, aguardan su oportunidad para llegar a un destino mejor. Por cierto, una escena de esta película en la que Charlot da una patada en el trasero a un agente de inmigración fue utilizada como "prueba del antiamericanismo de Chaplin" durante la Caza de Brujas.

2. Armas al hombro (1918)

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El primer No a la guerra de Chaplin. Otro clásico vigente aunque su antibelicismo se vio rebajado debido a la censura: se eliminó de la película una secuencia en la que el protagonista, padre de familia con hijos, es reclutado a la fuerza mientras trata, a toda costa, de eludir sus obligaciones con la patria para cumplir con su obligación familiar. Aún así, contiene momentos memorables y rezuma pacifismo.

3. El chico (1921)

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La pobreza relatada por alguien que fue realmente pobre. Y la pobreza infantil, un horror que no cesa. Una fabulosa película con la que se ríe y se llora a partes iguales. Lo cual a algunos críticos les enerva y siempre colocan a Buster Keaton como ejemplo de humor sin sentimentalismos. Bueno, ambos (Chaplin y Keaton) son maestros.

4. La quimera del oro (1925)

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Chaplin comiéndose una bota es una de las grandes escenas del cine de todos los tiempos. El hambre (al estilo Carpanta) convertido en humor. La quimera del oro es (en el fondo) otra vuelta de tuerca al drama de la emigración. Abandonarlo todo e irse a buscar oro a Alaska o a servir copas en un pub de Londres. He aquí la cuestión (aún de actualidad).

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5. Luces de la ciudad (1931)

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Una película de Chaplin con el asunto de los desahucios en su argumento. ¿Les suena la problemática? Además, una hermosa historia de amor. Sí, con el sentimentalismo habitual de Charles Chaplin. Y un punto (ejem) desverguenza: Chaplin utilizó en la banda sonora una variación de La violetera por la cara, sin pagar derechos de autor al español José Padilla. Contaba Tony Leblanc que fue él quien se dio cuenta y se lo comunicó a José Padilla, quien emprendió acciones legales que sólo tras muchos años se sustanciaron en que, al menos, aparece actualmente en los créditos de la peli.

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6. Tiempos modernos (1936)

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Una subversiva comedia contra la explotación capitalista en la que Charlot, accidentalmente, acaba enarbolando la bandera roja y capitaneando una revuelta obrera. Una de las películas que colocaron a Chaplin en la lista de comunistas peligrosos elaborada en Estados Unidos en lo más crudo de la Guerra Fría. Y, al final, como casi siempre, Chaplin y su chica dejan la gran ciudad y vuelven a la carretera en busca de un paraíso que, generalmente, no está en la gran urbe.

7. El gran dictador (1940)

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En tiempos de Donald Trump, Erdogan, Putin y otros discutibles dirigentes mundiales, ¿quién dice que El gran dictador no está vigente? Una comedia antifascista que en España no se estreno ¡hasta 1976! Hay que verla. Digamos más: tendría que ser de obligado visionado en las escuelas. Porque mediante el humor y la ternura nos habla de cómo un discurso brutal (contra los judíos, los mexicanos, los homosexuales, los inmigrantes de cualquier parte) puede acabar deshumanizando a todo un colectivo.

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Fotos: Cordon Press

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