7 películas del cine mudo para descubrir el poder del silencio

Dejemos a un lado las comedias imperecederas que resultan más obvias (Buster Keaton, Chaplin, Harold Lloyd) y vamos a unas cuentas piezas maestras o de culto que hicieron grande el cine antes de que escucháramos la voz de sus intérpretes.

¿Y cómo ver estas películas?

Pues rastreando en Filmin, YouTube o la sección de DVD's de su tienda preferida.

Nadie dijo que fuera fácil adentrarse en la prehistoria de la cinematografía internacional.

Vamos a ello (sin orden cronológico pero con concierto).

1. Viaje a la luna (1902)

La poesía de George Méliès resulta hipnótica. Un director fundamental del cine universal, mago y flautista de Hamelín que arrastraba a las masas hacia las salas donde se proyectaban sus títulos. A medio camino entre la barraca de feria y un arte que se estaba construyendo.

2. El viento (1928)

Una obra maestra dirigida por el sueco Victor Sjöström, que encontró en Estados Unidos su hogar y en Lillian Gish una diva perfecta para este angustioso drama ubicado en las praderas de Texas, allí donde sopla un viento que es presagio de todo terror para la protagonista.

3. Octubre (1927)

La revolución soviética contada por el grandísimo Serguéi Eisenstein. Fabulosa. Con imágenes de potencia sublime. Dan ganas de lanzarse a la toma del Palacio de Invierno tras verla. También podríamos haber elegido El acorazado Potemkin (lo típico) o ¡Que viva México! (tan heterodoxa) o Iván El Terrible. Todo Eisenstein es fabuloso y vanguardista aún a día de hoy.

4. Nosferatu (1922)

Uno de los grandes nombres del cine alemán, F. W. Murnau (luego emigraría también a Hollywood, como tantos expulsados por el nazismo), y uno de los grandes títulos de ese cine expresionista que también tuvo en El gabinete del doctor Caligari otra creación icónica. Un vampiro en el territorio de la abstracción.

5. Metropolis (1927)

Un cuento futurista de Fritz Lang con imágenes tan hermosas y modernas que los mismísimos Queen homenajearon en el videocliip de Radio Gaga. También le puso música en los 80 el entonces muy a la última Giorgio Moroder, de aire hoy deliciosamente retro.

6. Napoleón (1927)

Para muy cafeteros / muy cafeteras ya que esta obra maestra de Abel Gance es una oda a la desmesura con una duración de más de cinco horas (si sumamos las varias partes que se filmaron). Hay versiones reducidas por ahí que pueden servir para conocer este clásico.

7, El nacimiento de una nación (1915)

Si Lo que el viento se llevó te indigna por su racismo, esta película te hará vomitar. Y, sin embargo, esta repugnante exaltación del linchamiento y el matonismo del Ku Klus Klan tiene un innegable valor cinematográfico. También sirve como enseñanza ética. Resulta increíble, vista hoy, que en Estados Unidos se proyectase durante años sin que nadie se cuestionase la brutalidad de su mensaje racista. De hecho, incluímos esta película también en la lista de largometrajes para comprender el problema racial que persiste en Estados Unidos. El nacimiento de una nación es obra de D.W. Griffith, confeso reaccionarioi y, sin embargo, vanguardista a la hora de hacer cine. Curiosamente, Griffith también rodó un biopic hagiográfico sobre Abraham Lincoln (quien suprimió el esclavismo), en lo que fue una de sus dos únicas películas sonoras.

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