Ana Obregón se estrella y aburre en el estreno de su reality

Era un día difícil para estrenar un programa. Y es que este domingo desembarcaba en Televisión Española El Reencuentro de Operación Triunfo. El cual, como era de esperar, acabó siendo quien venciera, y de forma holgada. Casi un 25% de la audiencia que se sentó frente al televisor este domingo lo hizo para ver a los triunfitos y su 'quince años no es nada'. 

Así que para el resto iba a quedar una porción mucho menor de tarta que repartirse. Y menos aún habría para aquellos canales de la TDT que todavía andan en pañales. Esta podría ser parte de la justificación del dato alcanzado por Algo pasa con Ana en su primer capítulo.

El reality que muestra la vida de la bióloga-actriz más famosa de España llegó a un exiguio 0,4%. Una cifra que se queda a medio punto de la media de cadena. 

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No gustó al público

Y visto lo emitido, tampoco es de extrañar que la audiencia les diera la espalda. Lo que pretendía ser unas Kardashian a la española, se quedó en menos que El programa de Las Campos. Y eso que se vio a la actriz, que hubo un tiempo que actuó en El equipo A, sufriendo con la selección española de fútbol.

En su nueva pasión futbolera le acompañó Alex Gibaja, que sufría junto a ella ataviado con 'la roja' y pintura de guerra. Fue de los momentos con más ritmo -siendo generosos- de un show que careció por completo de él. Y eso que un reality sobre Ana Obregón podría pensarse que nunca careciera de ella. 

Aburrido, sin ritmo y sin gracia 

Aunque si la falta de ritmo es uno de sus puntos débiles, no se queda lejos que la ausencia de gracia. Sí, el programa de Ana Obregón pretende ser divertido y se queda en el pretende. Ni siquiera verla eligir la ropa para su posado veraniego tuvo algo ligeramente cómico. No había una Terelu comiendo una porra o pidiendo un batido, ni nada que se le parezca. 

Los adelanto del programa vendieron la sensación de que Algo pasa con Ana sería una oda a la diversión, a mostrar la vida diaria de un personaje tan conocido como la presentadora y actriz, pero de natural y de reality tuvo poco o nada.

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Casi todo parecía guionizado y forzado. Tanto, que pronto los espectadores que lo vieron, acabaron compartiendo comentarios en el que resaltaban esa falta de naturalidad. Ni siquiera verla hacer una paella, como si los espectadores fueran Steven Spielberg, hizo que el asunto tuviera gracia. Veremos si remonta en el segunda capítulo o se estrella del todo. 

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Si algo no se le puede negar a Netflix es la variedad. Tiene películas y series de gran calidad, pero si se tiene que dar al entretenimiento puro y duro, de ese que se consume con media neurona, se da sin ningún problema.

Desde que descubrió el mundo de los realities, no ha habido manera de pararle y ha ofrecido auténticas joyas que, si bien no pasarán a los anales de la historia, sí nos hacen pasar un rato entretenido.

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A medio camino entre First Dates y Mask Singer se ha quedado uno de los últimos y más bizarros programas de Netflix.

Sexy Beasts se presenta como un dating show diferente y original, en el que los solteros que se presenten a buscar pareja, lo harán ataviados con tremendo maquillaje de animales, monstruos y bestias y una serie de prótesis para que sean, absolutamente, irreconocibles.

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"No, no he muerto"

¿Qué tiene que pasar para que una persona viva tenga que confirmar que lo está? Claramente, que alguien se lo cargue. 

Pues eso es lo que le ha pasado al Maestro Joao, quien ha tenido que salir al paso de la noticia de su propia muerte. Sin duda, el plato de peor gusto que alguien se puede desayunar. Aunque, siendo sinceros, ¿hay algo más satisfactorio que leer la muerte de uno mismo, sabiendo que no es así? 

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