Eurovisión no ganaremos, pero con memes en Twitter somos los mejores de Europa

Cuando piensas que España ha tocado fondo en Eurovisión, llega la siguiente edición y te demuestra que aún se puede empeorar. Es lo que ha pasado este año en Kiev. Es lo que ha pasado este año con Manel Navarro. Es lo que va a provocar que Europa nos ponga en los Pirineos un muro a lo Trump. 

Sí, hemos hecho el ridículo en esta edición de Eurovisión, y esta vez no ha sido a propósito. Eso sí, nadie puede decir que España entera no se oliera la tostada. Manel Navarro apestaba a batacazo, y quizás por ello, esperábamos que, al menos, se currara la actuación. Nada más lejos de la realidad. 

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El de Sabadell ha salido al escenario en el puesto 16. Con su melena surfera, su camisa hawaiana escotada, su guitarra a la espalda y sus tres colegas, por momentos han olvidado que les veían 200 millones de personas. Y es que, más que una actuación representando a un país, ha parecido un karaoke cualquiera a escasos metros de Plaza de España en Madrid. Muy cutre todo.

Dos de sus amigos sobrexcitados. El otro, ausente por completo. Y el pobre Manel, intentando articular una letra tan absurda como la primera vez que la escuchamos, con el añadido del desafine.

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Sí, ha desafinado. Mucho. Tanto que Twitter ha implosionado. Y mira que ha habido gallos durante toda la gala, pero el de Manel Navarro es digno de que KFC le ponga su nombre a uno de especiales.

¿Resultado? Cero puntos. Ni uno, ni dos, ni tres... ¡cero puntos! Como la Coca-Cola de moda. De 42 países, con opción a dar votos a otros 10, nadie nos ha dado un sólo punto. Hablamos de 420 opciones de rascar algo. No ha habido manera.

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Y lo peor ha llegado después. Con el televoto del público. Nos han caído cinco puntos que nos han sentado peor que los cero anteriores. Como es lógico. Si vamos a caer, lo hacemos con todo del equipo y un cero antológico. Pero el televoto de turno nos ha fastidiado la guasa. Bueno, no tanto, porque Twitter hoy ha estado especialmente fino e hiriente.

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Sí, hemos quedado últimos, en dura pugna con Alemania, que nos ha superado por un punto. Se nota la influencia de Angela Merkel en el festival.

Lo peor de todo es que el señalado, tras la debacle eurovisiva, no es Manel Navarro. Al menos el más señalado, porque su gallo se lo come él solito. Pero RTVE y el jurado sospechoso que le llevó a Kiev, deberían explicar qué vieron en el cantante, en su canción y en su carisma para enviarle a tamaño ridículo europeo.

¿Lo mejor para Manel Navarro? Que en 2018 vendrá otro cantante que, visto lo visto, le empeorará. Aunque parezca complicado. ¿Lo peor para Manel Navarro? Que aún queda un año para eso. Será una noche larga para él pero en unas horas, el gallo cantará y... ¡lo sentimos, teníamos que hacerla!

Fotos y vídeo: Eurovisión 

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Dicen que las comparaciones son odiosas, y más en Twitter. Ahora, la que ha hecho Gabriel Rufián, puede llevarse la palma

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados está atento a toda la actualidad de la Familia Real y sus satélites para poner de manifiesto algunas de sus reprochables actitudes.

Y, las cosas como son, se lo ponen muy fácil.

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Mucho se ha hablado este fin de semana sobre la pareja estable y tradicional (monogamia y matrimonio, bla bla bla) a cuenta de un artículo de Ana Iris Simón en el diario El País. Defendía la escritora lo bonito de casarse con el novio o novia de toda la vida. Más o menos. Y ha hablado en Twitter sobre ello mucha gente.

Por ejemplo, Nacho Vigalondo.

Seguir a Nacho Vigalondo en redes sociales debería ser obligatorio.

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En las últimas semanas, el discurso de Isabel Díaz Ayuso ha tomado un cáriz menos amable de lo habitual.

Obviamente, cada declaración que hace la presidenta de la Comunidad de Madrid, está medida al mínimo detalle para contentar a un electorado que, en los últimos comicios, la apoyó de forma masiva.

Así, si hay que cargar contra abortistas, quienes viven de alquiler o todo madrileño que se salga del tiesto azul que quieren imponer en Madrid, se carga. Sin problema

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