'Confianza ciega': el reality que se anticipó a su tiempo

Con el comienzo del milenio se daba el pistoletazo de salida al reinado de los realitys con la primera edición de Gran Hermano. Dos años después, Antena 3 lanzaba un órdago apostando por otro concepto de reality, en el que tres parejas pondrían a prueba su fidelidad separándose en dos casas donde estarían rodeados de mujeres y hombres cuyo único objetivo sería seducirles.

Presentaban (ojo a la insólita combinación) Francine Gálvez y Juan Ramón Lucas.

 

Os suena, ¿verdad? Efectivamente, Confianza ciega estaba basado en Tempations Island, nuestra actual Isla de las tentaciones. Pero tenía dos claras diferencias: la primera venía dada por la inocencia de los concursantes, algo imposible de replicar hoy en día; y la segunda, la honestidad del programa, que admitía sin ningún tipo de rubor estar manipulando los vídeos que luego les ponía a las parejas para hacerles perder la confianza.

Nos habíamos olvidado de otra diferencia sustancial, y es que en Confianza ciega no había premio económico, algo que intuímos, tampoco sería factible hoy en día.

"Confianza ciega no es un concurso. En todo caso es una lucha entre la fidelidad y la tentación". Así comenzaba el programa Francine Gálvez, la presentadora del espacio que pondría a prueba la fidelidad de tres parejas de dos maneras: por un lado, debían resistirse a la seducción de los jóvenes con los que convivían; por otro lado, debían confiar en sus parejas cuando visionaban los vídeos previamente manipulados, en los que les mostraban cómo se comportaban en la otra casa.

Israel y Carol; Nube y Rafa; María José y Luis. Ellos fueron las tres parejas que se pusieron a prueba y sólo una salió indemne, la formada por Israel y Carol. Nube y Rafa llegaron hasta el final, pero rompieron su relación al final del programa y María José y Luis no aguantaron la presión y decidieron abandonar. Fueron sustituidos por Mónica y Jon, que también abandonaron poco después.

Como hemos dicho, sería muy difícil replicar hoy en día la inocencia del casting. Ahora, todas las personas que se postulan para acudir a un reality están resabiados y piensan más en los bolos que harán después y en el dinero que pueden ganar, que en vivir la experiencia.

Pero en esta primera (y única) edición de Confianza Ciega, los concursantes iban vírgenes, sin saber qué se iban a encontrar y cómo iban a reaccionar. Entraban al trapo ante los montajes de manual que hacía el programa con las grabaciones de sus respectivas parejas y los celos y la desconfianza era la tónica habitual. Quizá deberíamos repensarnos un poquito lo de las relaciones tóxicas...

Pero la guionización del formato no fue lo único novedoso que introdujo Confianza Ciega en la televisión. Este fue el primer reality en incorporar la figura del debate en el que analizaban todo lo ocurrido en el concurso. El debate final, presentado por Juan Ramón Lucas, se disparó hasta el 50,7% de cuota de pantalla, reuniendo a 2.035.000 espectadores, todo un hito en ese momento. Lo inexplicable del asunto es que Antena 3 decidió no renovar el formato a pesar de su audiencia y Confianza ciega se quedó en una única edición.

Si tú eres de los que ha visto las tres temporadas de La isla de las tentaciones y quieres ver el germen de todo esto, estás de enhorabuena, porque Amazon Prime se ha hecho con el formato y puedes recordar las andanzas de estas tres parejas al inicio del año 2000. Un funcionamiento parecido, pero con olor a antigüo y con la inocencia por bandera. Si se hubiera hecho hoy en día, sería bien distinto.

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