Violencia, series, sadismo, pornografía y denuncia

¿Todo vale en la ficción? ¿Las escenas de violencia sexual en Juego de tronos tenían un sentido narrativo o podían resultar criticables? ¿No se colocaba al borde de la tortura pornográfica el nivel de sadismo de la segunda temporada de El cuento de la criada? ¿Por qué las prostitutas de Sky Red tienen que encajar con la fantasía masculina normativa y ser sometidas (semidesnudas) a vejaciones de todo tipo? Y luego está lo de Them, serie de Amazon que está provocando controversia y que desde medios estadounidenses señalan como excesiva por su ultraviolenta representación del maltrato contra una familia afroamericana.

El prestigioso New Yorker ha advertido de los excesos de Them y se ha preguntado: ¿hasta qué punto es necesaria la sangría morbosa que se ve en la serie para denunciar el racismo?

Porque Them va de eso: de denunciar el racismo mediante los códigos del terror salvaje.

Aunque es demasiado salvaje todo.

Tortura explícita, violación, sangre, humillación. Todo ello sufre una familia afroamericana que se instala en un barrio blanco de Los Ángeles en la década de los 50-

¿Sirve para algo hacer un relato explícito de todo esto?

La eterna pregunta, que va desde cómo representar el Holocausto (¿Shoah o La lista de Sclindler?) hasta nuestros tiempos.

Ya hubo polémica con la segunda temporada de El cuento de la criadafue acusada de haberse convertido en un producto pornográfico de la tortura hacia la mujer. "¿Es feminista ver a mujeres ser esclavizadas, degradadas, golpeadas, amputadas y violadas? ¿Cómo exactamente estoy participando en una revolución de mujeres sentándome en mi cómoda cama y consumiendo esto?", se preguntaba la escritora y periodista Lisa Miller en The Cut.

"No necesito ver a mujeres golpeadas para entender que Gilead es malo y la misoginia es algo malo; creánme, lo he pillado", decía Laura Hudson, editora de The Verge. ¿Estas escenas están rodadas con el fin de denunciar un acto misógino o sólo buscan alimentar el show?

¿Y cómo olvidarnos de Juego de Tronos? Bien es cierto que está ambientada en un período similar a la Edad Media, donde las mujeres eran tratadas como meros objetos para conseguir los fines de los hombres, pero ¿era necesario representarlo con tanto ensañamiento? ¿Eran necesarias las violaciones, las palizas y las vejaciones mostradas con todo lujo de detalles?

En España tampoco nos quedamos atrás y se ha visto recientemente con 'Sky Rojo'. La serie de Álex Pina y Esther Martínez Lobato ha sido vendida como una historia de venganza feminista. Tres prostitutas se revelan contra su proxeneta y emprenden una huida para recuperar el control de sus vidas y de sus cuerpos. ¿Y cómo lo hacen? En tacones, lavando sus cuerpos de infarto con una manguera en una gasolinera bajo la mirada de los que pasaban por ahí y sufriendo, mucho y de muy diferentes formas.

Las escenas en las que aparecen ligeras de ropa y son torturadas frente a la cámara son la tónica habitual de la serie, mientras que los protagonistas masculinos rara vez se desabrochan la camisa ni sufren de la misma violencia. O al menos no se recrean en ella.

Bien es cierto que estamos en la era del audiovisual y nos hemos acostumbrado tanto a este tipo de escenas que, si pretendes impactar, cada vez hay que subir más el listón. Lo que no está tan claro es qué dice esto de nosotros como sociedad. O si con la excusa de la denuncia (o de la radicalidad) estamos banalizando la violencia, el machismo, el racismo y otras lacras que aún persisten.

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Anna Fox (Amy Adams) es una psicóloga infantil que se encuentra recluida en su casa de Nueva York a causa de la agorafobia que padece. Se pasa las horas viendo películas y espiando las vidas de sus vecinos hasta que una familia aparentemente modélica se muda a la casa de enfrente y traba cierta amistad con Jane (Julianne Moore), la esposa.

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Al igual que triunfan los thriller y las series policíacas, los documentales que hablan sobre crímenes reales están en auge. La razón más amable sería que los misterios generan una especie de obsesión en la mayoría de la población y la menos amable, que nos gusta el morbo más que a un niño un caramelo.

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Aunque no nos guste, hay veces que las muertes de los protagonistas de nuestras series favoritas son necesarias, ya sea por darle sentido a la misma trama o por generar una reacción en el resto de personajes.

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