Cuando la televisión convirtió a Pablo Iglesias en Hanoi Jane

Lo saben bien quienes acuden al plató de Sálvame con asiduidad: la televisión es una trituradora de carne en la cual eres un personaje querido durante una o dos temporadas pero después, para amenizar la sobremesa, se te convierte en villano y te insultan por la calle. En el caso de Pablo Iglesias este mecanismo televisivo se llevó al extremo y el chaval con coleta tan simpático a cuyo domicilio vallecano acudió Ana Rosa Quintana se transformó últimamente en un ser demoniaco al cual Vicente Vallés exorcizaba casi todos los días.

Recuerda bastante a la manera en que Jane Fonda fue convertida en la mujer más odiada de América por su oposición a la guerra de Vietnam y su viaje al país asiático en pleno conflicto, allá por 1972, Se exhibió junto al Việt Cộng y en Estados Unidos no sentó del todo bien, sobre todo en ese segmento conservador de la población que por entonces disparaba a los hippies que iban en moto por las carreteras, como puede verse en Easy Rider.

Jane Fonda fue mutada en Hanoi Jane y la derecha hizo una campaña furibunda contra la actriz que incluía todo un merchandasing vejatorio como el de la imagen de arriba o dianas para practicar tiro o ilustraciones con ella siendo violada. 

Se calificó a la actriz de traidora y hubo amenazas, por supuesto, y en aquellos EE.UU. de los 70 estaba aún fresca sobre el pavimento la sangre derramada de JFK, Martin Luther King, Bobby Kennedy, Malcolm X y algún que otro pantera negra de cuyo nombre se acuerda la oscarizada película Judas and the Black Messiah.

Todavía en 2005 un veterano de guerra escupió a Jane Fonda cuando la actriz presentaba un libro.

Sí, ella fue el chivo expiatorio de su época, esa izquierdista vilipendiada porque, además, dormía entre sábanas de seda en una mansión aunque no estuviera ubicada en Galapagar, que eso ya hubiera sido algo absolutamente inaceptable.

La diferencia entre el ya ex líder de Unidas Podemos y la protagonista de Klute es que un astro de Holllywood puede permitirse vivir de verdad ajeno al común de los mortales y las masas no puede acercarse a la puerta de tu chalé en las colinas de Los Ángeles.

El caso es que a Pablo Iglesias la televisión le ha convertido en una Hanoi Jane que ni siquiera tenía la escapatoria de transformarse en icono del aerobic. No había fuga posible y se ha convencido a la gente de que él mismo era culpable de su persecución, que ya es mucho convencer. Una encuesta del CIS realizada durante los últimos días de campaña así lo afirma: más del 39% de la gente pensaba que la culpa de la polarización era de Pablo Iglesias, suponemos que por recibir balas de CETME, que algo habría hecho El Coletas. 

Resulta absolutamente imposible salir indemne de una campaña mediática como la que ha soportado Pablo Iglesias. Que, obviamente, puede haberse equivocado (lo ha hecho) en infinidad de ocasiones. Pero de ahí a ser el diablo en persona hay un abismo. Cuando a Íñigo Errejón alguien le gritó desde el graderío del Congreso "¡vete al médico!" hubo un enternecedor movimiento de solidaridad colectiva y, sin embargo, a ningún compañero de hemiciclo o periodista del progresismo socialdemócrata parecía conmoverle lo más mínimo que los hijos pequeños de Iglesias y Montero oyesen desde su jardín como les llamaban "ratas".

La televisión es nutritiva cantaban los Aviador Dro en los 80 pero ha llovido mucho desde entonces.

Pablo Iglesias, pese a todo, quiere seguir haciendo tele. Otro tipo de tele, claro. No Sálvame o Al Rojo Vivo

Vicente Vallés queda huérfano de pim pam pum y a ver qué hace. Pablo Motos puede invitar otra vez a Santiago Abascal para revigorizar a la extrema derecha. Van a echar de menos a quien fue vicepresidente de España porque odiar a Yolanda Díaz se hace un poco más difícil. O no tanto. A ver cómo hacemos el reparto de papeles para la próxima temporada de tertulias y a quien le toca ejercer de malo. Que Dios le pille confesado o confesada. 

DANIEL SERRANO

 

Ver resumen Ocultar resumen

Se ha convertido en la controversia del fin de semana lo de Pérez Reverte despotricando contra la literatura infantil y recomendando a niñas y niños la lectura de La Iliada, La Odisea o, yo qué sé, Guera y paz. Malditos niñatos de hoy en día, que no saben leer ni beben coñá a escondidas. También despreció el creador del capitán Alatriste a Fray Perico y su borrico (y eso si que ha dolido).

El caso es que el cantautor Ismael Serrano decidió seguir el consejo de Reverte y le leyó a su hija fragmentos escogidos de La Iliada.

Ver resumen Ocultar resumen

Si algo tiene Ignatius Farray, es que su forma de expresar sentimientos es tremendamente honesta. 

Para bien y para mal. 

El cómico tinerfeño, lo mismo te hace una disertación sobre el alma, que te chupa en pezó que, como es el caso, te planta un meme con una lista de las batallas que ha lididado o sigue lidiando en su día a día

Ver resumen Ocultar resumen

Françoise Hardy, la cantautora, modelo y actriz francesa de 77 años, ha vuelto a la primera línea de la controversia como lo hizo en su juventud al luchar por el aborto o los anticonceptivos. Esta vez ha abogado abiertamente por la eutanasia al sentir que se encuentra en el final de su vida. Quiere el suicido asistido. Pide morir dignamente.

Páginas