Cuando Las Vulpess gritaron "me gusta ser una zorra" en la tele de la Transición

Es 16 de abril de 1983, sábado por la mañana, y las niñas y niños de la época tienen la tele puesta porque nadie en su sano juicio infantil se pierde La bola de cristal. Emiten después un programa que se llama Caja de ritmos y que dirige Carlos Tena, icono de los tiempos heróicos del pop y militante comunista (para más señas) pero del PCE heterodoxo que se iba al Rastro a beber cerveza en La Bobia y alternar con el nuevo punk y la Movida.

En Caja de ritmos salen grupos españoles modernos, algunos conocidos y otros absolutamente desconocidos.

Un programa de esos que ya no existen en ninguna cadena de televisión.

Qué tiempos.

Bueno, el caso es que de repente salen en la tele cuatro chicas muy jóvenes con apariencia punki y empiezan a bramar: "Me gusta ser una zorra". Un trallazo en forma de versión de I wanna be your dog de The Stooges cuya letra contiene vitriolo provocador y feminismo en bruto. Porque lo de "me gusta ser una zorra" no va en plan quiero ser tu sumisa gatita sino todo lo contrario:

"Prefiero masturbarme/ yo sola en mi cama/ antes que acostarme/ con quien me hable del mañana".

Y en este plan.

La letra exactamente decía lo siguiente:

Si tu me vienes hablando de amor /qué dura es la vida,/ cual caballo me guía./ Permíteme/ que te de mi opinión:/ mira, imbecil, que te den por culo. /Me gusta ser una zorra./ Cabrón./ Prefiero masturbarme/ yo sola en mi cama/ antes que acostarme/ con quien me hable del mañana./ Prefiero joder con ejecutivos/ que te dan la pasta/ y luego vas al olvido./ Me gusta ser una zorra./ Cabrón./ Dejando ahora mi profesión/ te pido un deseo de todo corazón:/ quiero meter un pico en la polla/ a un cerdo carroza llamado Lou Reed Me gusta ser una zorra (bis) eh, ah, ah, ah.

Así, sin anestesia, una mañana de 1983 cuando todavía resonaba el eco de los disparos al techo que Tejero hizo en el Congreso de los Diputados y en el parque del Retiro todavía salían a apalizar 

España se modernizaba y dentro de esa modernización estaba la labor de Pilar Miró al frente de RTVE. Pilar Miró o la bestia negra de la derecha. Cuyos altavoces mediáticos no tardaron en oler la sangre y lanzarse a atizar el escándalo de Las Vulpess, bilbaínas de entre 17 y 21 años el día en que se grabó su actuación en Caja de ritmos.

Editorial en ABC: ¡YA BASTA!

El diario monárquico ABC tomó al vuelo el escándalo Vulpess y publicó un editorial glorioso titulado ¡YA BASTA! en el que incluía frases como "La circulación de imágenes y textos destinados al submundo de la patología sexual tiene en las sociedades libres sus lugares adecuados, pero pasar de los ámbitos restringidos a la televisión monopolizada por el Estado, un sábado y en un programa con audiencia masiva de niños y adolescentes, equivale a salir de la permisividad para acercarse al delito público". Glups.

editorial-de-abc-sobre-las-vulpess

También hubo un diputado de Coalición Popular (de nombre Gabriel Camuñas) que calificó la canción como "música de burdel" y la fiscalía acusó a Las Vulpess y a Carlos Tena de escarnio público y otros delitos del mismo tipo que podían sumar ¡hasta cinco años de cárcel! ¿Cárcel por cantar una canción grosera? Sí. En 1983. La modélica Transición.

No hubo cárcel pero sí cayó Carlos Tena, que se fue por sentirse "indefenso" y porque supo que en el PSOE pedían su cabeza y se negaban a emitir programas que estaban grabados con Siniestro Total, Pedró Almodóvar y Parálisis Permanente. Otra vez la modélica Transición. 

Carlos Tena, muchos programas y vicisitudes después, acabó marchándose a Cuba, en una suerte de exilio rojo que todavía continúa.

¿Qué fue de Las Vulpess?

Pues Las Vulpess (o Vulpes, a secas) eran de Bilbao y pertenecían a la interesante escena punki que surgió en el País Vasco. El escándalo televisivo les alzó al estrellato con sólo un single en su haber. Hicieron una gira exitosa ese verano de la que hicieron crónicas en Diario 16, Interviú y otras publicaciones que se tiraban el rollo. Los carrozas no las tragaron nunca.

Hay que recordar sus nombres porque pertenecen a la memoria sentimental de toda una generación o, al menos, de la parte más memoriosa de dicha generación. Ellas eran: Loles Vázquez (Anarkoma Zorrita), Mamen Rodrigo (Evelyn Zorrita), Begoña Astigarraga (Ruth Zorrita) y Lupe Vázquez (Pigüy Zorrita). Lupe murió en 1993. En su homenaje Vulpess se reunieron, sacaron disco, hicieron conciertos.

vulpes,-su-disco-de-2006

En 2012 se publicó el disco en directo Barbarella 83.

El pasado siempre vuelve.

Y las niñas y niños que miraban la tele esa mañana de 1983 todavía se acuerdan del furor iconoclasta de aquellas cuatro chicas y de lo divertido que era. Pero llegó mi madre y apagó la televisión, porque por muy de izquierdas que fuera no tenía claro que a un chaval de 13 años una canción así le fuera conveniente. En fin.

DANIEL SERRANO

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