Democracia, Ignatius y nazis

¿Dónde está el límite para aceptar en democracia a quienes pretender socavar el sistema democrático, echar de España a quien no piensa como ellos y vociferar molestamente en radios y televisiones? Desde lo del otro día de Rocío Monasterio y Pablo Iglesias (y aún antes) estamos preguntándonos la cosa. Ignatius Farray, también preocupado por estas cuestiones trascedentales, ha lanzado un tuit al respecto.

Fascismo del bueno pertenece a la terminología de Ignatius.

Y sobre el fascismo y cómo soportarlo se habla aquí.

Atención.

Queda expuesta la reflexión ignaciana, realizada sólo unos minutos después de que Pablo Iglesias se levantase y se fuera del debate de la SER en la que Rocío Monasterio ejerció su fascismo o cómo le quieran llamar los analistas, politólogos y Euprepio Padula.

Y ahora queda que salga Pablo Motos a decir: ni con los que amenazan de muerte enviando balas ni con quien es amenazado, no queremos extremismos.

Eso, eso.

Mejor, para sanar el mal ultraderechista que anida en muchas almas, leer libros buenos. (No, con leer no basta, los libros tienen que ser los adecuados).

Y, nada, así vamos consolándonos de la acidez estomacal que nos deja la pujanza y desfachatez del ultraderechismo, que pretende insultar y provocar y que todo salga gratis. Hombre, tirar piedras está feo pero dejennos, al menos, que nos levantemos y nos vayamos. Queden con Dios.

Seguiremos con atención todo lo que Ignatius diga porque Ignatius suele tener siempre razón. O casi siempre.

ADEMÁS: Pablo Motos o la insoportable levedad del fascismo

 

 

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