Eddie Murphy en el Teatro Real

Quien pasee estos días por el centro de Madrid hallará la efigie del insigne Eddie Murphy en el mismísimo Teatro Real. Lo que más se ve son los colores del reino de Zamunda refulgiendo en la gris fachada de la ópera madrileña pero, al fijarse, la (o el) viandante reconocerá sin duda alguna esa sonrisa tan de Eddie, el hombre que hizo reir al mundo con las flatulencias de El profesor chiflado. Que el Patronato del Teatro Real haya autorizado ese cartel en el mismo lugar donde se representa a Wagner dice mucho de este país aunque quizás lo mismo hagan en la ópera parisina o la Metropolitan de Nueva York y, entonces, diremos que revela mucho del mundo que habitamos.

La plaza de la Ópera de Madrid (que, en realidad, se llama plaza de Isabel II) ha sido convertida en un inmenso parking de taxis por el alcalde y, además, justo enfrente del Teatro Real se está edificando un hotel de estilo ibicenco que impacta como un obús con el patrimonio histórico circundante pero nos da igual porque así tendremos más sitio donde meter a turistas que quieran emborracharse durante la pandemia o después.

El caso es que El rey de Zamunda se ha estrenado en Amazon Prime y se está promocionando en el Teatro Real y otros lugares significados.

La crítica ha dicho que es una comedia tirando a regulera y no resulta raro porque la primera, por mucho que la dirigiera John Landis, tampoco era para tirar cohetes. Mejor que Superdetective en Hollywood, eso sí.

Realmente lo que se busca es el recurso a la nostalgia con estos retornos a títulos de los 80 y 90 e, incluso, clásicos. Si hasta se ha hecho un remake de Rebeca del gran Alfred Hitchcock. Y Spielberg lleva empantanado ni se sabe con su versión de West Side Story.

En fin, pero lo que queríamos destacar es lo llamativo de la publicidad de El rey de Zamunda. Aunque también es verdad que en esta fachada del Teatro Real ya hace tiempo que se decidió autorizar la apertura de un Costa (franquicia cafetera) con su ornamentación exterior a todo trapo y luego Starbucks abrió donde esta el Costa y ahora la pandemia ha dejado el local disponible, así que tal vez sea una buena ubicación para abrir un Tiger u otra sede del Museo del Jamón.

Porque en el fondo, ¿que importa el patrimonio histórico? ¿Qué importa el paisaje urbano? ¿Por qué conservar lugares únicos si podemos vulgarizarlos para que se asemejen a otros rincones similares de otras ciudades del orbe, con sus franquicias y sus tiendas cutres de souvenirs? Madrid me mata, decía el viejo adagio de cuando la Movida. Pues eso. 

DANIEL SERRANO

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