El primer capítulo de 'Aquí no hay quien viva' o cómo empezó todo

Este mes de junio se han cumplido18 años del inicio del rodaje de la que ha sido una de las series más icónicas del panorama audiovisual español, Aquí no hay quien viva, una sitcom que caló entre el público de nuestro país gracias a que supo contar en clave de humor, con ese punto de exageración que abanderan los tópicos, la cotidianidad de una comunidad de vecinos.

Comenzó a rodarse la serie. como decíamos, en el mes de junio y se estrenó un 7 de septiembre de 2003 . Nos sentamos en nuestras sillas, sillones y sofás y sintonizamos Antena 3 para ver el primer capítulo de una nueva comedia. El título de aquel primer episodio: ‘Érase una mudanza’. Comenzaba a andar aquel día este nuevo y sorprendente formato que nos recordaba en cierta manera al ‘13, Rue del Percebe’ de Francisco Ibáñez y que, entonces no sabíamos, marcaría un antes y un después en la ficción española.

Los creadores de la serie, Alberto Caballero, Laura Caballero e Iñaki Ariztimuño, supieron engancharnos desde el minuto uno a esta serie producida por Miramón Mendi bajo la batuta de José Luis Moreno -tío de los dos ‘Caballeros’-.

Arrancaba la serie con una sublime presentación de todos los vecinos de Desengaño, 21, uno por uno, pasando de casa en casa, con pequeñas situaciones cotidianas, muy cortitas. De esta manera, pasábamos por el 1ºA para conocer a las viejas del visillo de la Comunidad, Marisa (Mariví Bilbao) y Vicenta (Gemma Cuervo); de ahí al 2ºA, donde nos encontrábamos con el presidente, Juan Cuesta (José Luis Gil) con su mujer, Paloma (Loles León) y sus dos hijos, Natalia (Sofía Nieto) y Josemi (Eduardo García). El siguiente salto nos llevaba al 3ºA, piso de las solteras del bloque, Belén (Malena Alterio) y Alicia (Laura Pamplona); de ahí a bajar de nuevo, ahora al 2ºB, donde nos encontramos con Concha (Emma Penella), casera de las del 3ºA y la tercera de las viejas del visillo, pero que por aquel entonces vive con su hijo Armando (Joseba Apaolaza), cuarentón recién divorciado, y su nieto Dani (Daniel Rubio). Finalmente, un último paso nos lleva al 1ºB, donde viven los gays, Mauri (Luis Merlo) y Fernando (Adriá Collado), amigos por los “prejuicios” del segundo, pero pareja en la intimidad.

¿Pero qué pasa con el 3ºB? Pues que es la clave de la trama argumental de este primer capítulo, ya que toda esta rápida e impoluta presentación de los vecinos del bloque nos llevará hasta el portal, donde acaban de llegar para convertirse en los nuevos vecinos Lucía (María Adánez) y Roberto (Daniel Guzman), que van a revolucionar la Comunidad e ir mostrándonos la personalidad y las manías de cada uno de los personajes.

Además de esta parte del reparto, faltan otros tres importantes personajes que nos irán presentando a lo largo de este primer capítulo. Se trata de Emilio (Fernando Tejero), que aparece y se presenta como auténtico desastre que es durmiendo sobre un colchón dentro de la casa de los nuevos inquilinos en cuanto entran por primera vez; Paco (Guillermo Ortega), el empleado del videoclub de abajo, único establecimiento comercial con el que cuenta el bloque y que entra en escena en el momento que intentan subir un sofá para Lucía y Roberto por el ascensor; y Mariano (Eduardo Gómez), el padre de Emilio, que querrá vender unas enciclopedias a Roberto, proponiéndole hacerse del Círculo de Lectores…

¿A quién no le han llamado alguna vez a la puerta para hacerse de tan selecto club? Lucía y Roberto reciben a su llegada la “simpatía” de sus vecinos por el porterillo sin conseguir que los abran, hasta que aparece Marisa con Valentín (el actor perruno antes conocido como Pancho en los anuncios de la Lotería Primitiva), quien los acompaña hasta su casa cambiando sus planes -cosas de visilleras- y subiendo piso por piso por las escaleras mientras van creando a su paso un séquito de vecinos cotillas que los acompañarán hasta la puerta, “como jugar a la PlayStation, pasando de pantalla”, que dice Roberto en ese momento.

Y en medio de esa trama argumental principal protagonizada por los nuevos vecinos como base, se desarrollarán el resto de las líneas secundarias que darán pie a futuras historias y futuros capítulos de la serie. Las viejas del visillo cotilleando hasta niveles insospechados -e insospechados incluye el allanamiento de morada en la casa de los gays-, los propios gays sobre salir o no del armario; los delirios de grandeza de los Cuesta, sin conseguir si quiera el respeto de sus propios hijos; o las distintas personalidades de Belén y Alicia, una preocupada por su situación laboral y la otra por salir a ligar con chicos, además de que también se darán las primeras pinceladas a la relación amor-odio de Emilio y la primera de ellas (con encierro en el ascensor incluido).

No le falta a este primer capítulo su cameo de lujo, con la aparición estelar de Santiago Segura, que pasa por el videoclub para alquilar una película de Robert Aldrich y a quien todos reconocen -Paco haciéndole la pelota porque se cree director de cine y Josemi poniéndole nervioso por el “falso éxito” de Torrente-, todos menos Emilio, empecinado en que se trata de Parlita, un antiguo compañero de la Mili.

El gran momento del capítulo se dará cuando, tras la visita de Mariano a su casa, Roberto de queda en la calle tapado únicamente por una toalla, pues le pilla con la intención de meterse en la ducha. Surge entonces una absurda situación que mezcla al personaje deambulando por el edificio en busca de ayuda, primero con toalla y después sin ella; y una enorme gotera en casa de los Cuesta por la ducha abierta, lo que terminará con casi todos los vecinos de nuevo a la puerta de los nuevos inquilinos.

Un total de 48 minutos de humor absurdo, pero muy cercano a la cotidianidad, que termina como empezó, con un barrido casa por casa con pequeñas conversaciones sobre lo que el día ha dado de sí, esta vez todos metidos en la cama para irse a dormir, todos menos tres, Emilio, Belén y Alicia, que, entre unas cosas y otras, acabarán el día durmiendo dentro del ascensor.

Fue, de forma resumida, el anecdotario de un primer capítulo que sirvió para dar paso a una serie de éxito que duró cinco temporadas hasta julio de 2006, con un total de 90 capítulos, y cuyo éxito llevó a versionarla en varios países como Argentina, Chile, Colombia, Francia y Portugal. Una sitcom que se convirtió en la más vista de la década de los 2000 y la tercera más vista de la historia de nuestro país sólo por detrás de Farmacia de Guardia y Médico de Familia.

ANTONIO SÁNCHEZ

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La cuestión es sencilla.

O quizás no tanto.

"Pistola contra tu cabeza, di una frase icónica de 'Aquí no hay quien viva' que no sea "Un poquito de por favor" ni "Amos no me jodas". ¿Sobrevives?"

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