Elogio de Radio 3

No todo va a ser la crítica feroz a Mank y Hillbilly Elegy o denunciar la insoportable levedad del fascismo que, a veces, destila Pablo Motos. El espíritu navideño nos conduce al lado luminoso de la existencia así que constatemos que hay cosas buenas en la vida. Entre ellas, Radio 3.

En los primeros días del confinamiento apresurado, en lo más crudo de la cruda pandemia, se hizo el silencio en Radio 3. No exactamente el silencio pero sí una redifusión de programas cuya repetición resultaba un eco de nuestra angustia enclaustrada. Radio 3 había abandonado su lugar en primera línea de fuego y sus habitantes habían huído. Pero volvieron. Primero escuché a Tolentino, el que habla de cine, a quien tenía rabia hace algunas glaciaciones y ahora me ha convertido en su rendido admirador. 

La voz de Tolentino haciendo un programa con un sonido frágil e incierto insufló ánimos a punto de que el coronavirus se manifestase en mi organismo y me tirase 20 días con fiebre.

Radio 3 tiene mucho que criticar.

Por supuesto.

Su obsesión por el indie en detrimento de otros géneros.

Esa aspiración a la modernidad que ya ni siquiera resulta moderna.

Pero ahí están Marta Echeverría, José Manuel Sebastián, El bosque habitado, Fallo de sistema, la bossa nova para dormir la siesta cuando los elefantes sueñan con la música, Café del Sur, las islas de Robinson y las homilías dominicales de Isabel Coixet.

Siguen sin sonar Los Chikos del Maíz, lo cual me parece un disparate teniendo en cuenta que sí suena mucho Rayden.

Sea como fuere, tampoco vamos a ponernos a discutir por ausencias ya que lo que pretendemos es hacer un elogio de Radio 3. 

Se me olvidaba Disco Grande, con el veterano e incombustible Julio Ruíz.

No sé si la gente joven sigue escuchando la radio con tanto Spotify. En Radio 3 han introducido colaboradores millennials y, bueno, ya es un pequeño esfuerzo.

Sea como sea, que Radio 3 continúe y nunca vuelve ese silencio de programas repetidos que se escuchó en los primeros días de la primera ola.

De mayor quiero tener un programa en Radio 3 e ir a trabajar a Prado del Rey en el metro ligero, viendo el paisaje de chalés adosados y cunetas con flores amarillas.

Es mi carta a los Reyes Magos.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: 7 películas del cine mudo para descubrir el poder del silencio

 

 

 

 

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La factura de la luz sigue su escalada demencial hasta cotas inimaginables y, obviamente, esa subida afecta más a unos hogares que a otros.

Para comprobar esta diferencia, Thais Villas ha vuelto a ir a un barrio rico y a otro obrero de Madrid, para preguntar por el asunto.

De media, la luz ha subido 130 euros en el recibo de cada hogar. La pregunta ha sido sencilla, ¿qué harían con esos 130 euros?

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Se retiró Sala Sálamo de Twitter pero no tanto. Sigue opinando, lo cual es saludable porque la actriz tiene una mirada libre y muy interesante sobre diversas cuestiones. Por ejemplo, esa llamada a través de redes sociales que algunos usuarios hacen a la gente famosa para que colabore en difundir mensajes positivios sobre salud mental.

Pero apunta Sara Sálamo a que resulta hipócrita defender de modo genérico la salud mental y luego participar en linchamientos contra famosos y famosas en Twitter.

Algo que ella conoce bien.

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Desolador panorama en Madrid y otros feudos populares de España con respecto a la vivienda y sus precios.

Tras el anuncio de la Ley de Vivienda, con la que el Gobierno Central pretende, entre otras cosas, controlar el precio de los alquileres, el alcalde de Madrid y la presidenta de la Comunidad de Madrid ya han avisado que no aplicarán tal ley y dejarán que los precios sigan disparados.

Lo realmente curioso, en el caso del edil, es que lo ha hecho con una soberbia y una sinceridad impropia de una decisión como la que ha tomado.

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