Expresiones de su repertorio televisivo que Marhuenda puede utilizar ante el juez

La noticia de que Francisco Marhuenda ha sido imputado en la operación Lazo (la de la presunta trama corrupta de Ignacio González con el Canal de Isabel II como punta de lanza) ha incendiado las redes sociales.

Todo han sido comentarios.

Bueno, casi todo.

Personalmente, Francisco Marhuenda no ha hecho alusión alguna en su perfil de Twitter, en el cual sigue promocionando un libro suyo de paradójico título.

Seguro que el libro será enormemente interesante e, incluso, cabe que le interese al juez Velasco, encargado de interrogar al director de La Razón.

Ante el juez, ya hay quien ha sugerido que Marhuenda saque de su repertorio algunas de sus expresiones preferidas con las que convencer al juez.

Por ejemplo, la ironía habitual de quien lleva tiempo ejerciendo de tertuliano de La Sexta.

Tambien está el truco de la indignación, lo de poner cara de "por favor, es que esto es increíble".

 Y también puede recurrir a la gesticulación extrema, uno de sus hits televisivos por excelencia.

 Tres posibilidades ante un reto mayúsculo: explicar en la Audiencia Nacional si trató de presionar a Cristina Cifuentes para que no desvelara los tejemanejes del Canal de Isabel II.

ADEMÁS: La primera vez de Inda y Marhuenda en la tele (y no fue en La Sexta Noche)

Las cosas de Marhuenda

Ironía, mucha ironía es lo que los tuiteros recomiendan a Francisco Marhuenda en su declaración.

También ha habido quien ha recordado cómo Francisco Marhuenda se enervó con la dieta de Ramón Espinar (bebida y comida).

En fin, que Twitter es así. Siempre encuentras en esta red social gente con ganas de echarte una mano (al cuello).

ADEMÁS: Las confesiones de Carme Chaparro

Fotos: La Sexta, Twitter 

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Madrid es libre. 

Por fin. 

Cualquiera diría que el PP no lleva gobernando 26 años en la Comunidad de Madrid, viendo la campaña que han hecho. 

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Lo saben bien quienes acuden al plató de Sálvame con asiduidad: la televisión es una trituradora de carne en la cual eres un personaje querido durante una o dos temporadas pero después, para amenizar la sobremesa, se te convierte en villano y te insultan por la calle. En el caso de Pablo Iglesias este mecanismo televisivo se llevó al extremo y el chaval con coleta tan simpático a cuyo domicilio vallecano acudió Ana Rosa Quintana se transformó últimamente en un ser demoniaco al cual Vicente Vallés exorcizaba casi todos los días.

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La vida sigue y, una vez superado el batacazo del progresismo en las elecciones madrileñas, Ismael Serrano ha salido en Zapeando y ha demostrado que el humor no tiene por qué decaer ni tan siquiera en momentos políticamente tan catastróficos para alguien de izquierdas como él. Oye, así es la existencia, una montaña rusa en la que hoy Salvador Illa ganas las elecciones en Cataluña (y no sirve para nada) y mañana las gana Ayuso en Madrid (y vaya si sirve). 

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