Gran Hermano, cultura de la violación y límites morales

Puede que GH Revolution remonte en cuanto a audiencia se refiere pero, desde luego, moralmente resulta difícil de asumir que un reality introduzca la violación como un elemento más dentro de su desarrollo argumental sin consecuencia alguna.

Claro que cabe preguntarse: ¿hubo o no hubo un abuso sexual en la casa de Guadalix?

La Guardia Civil asegura que no posee indicios suficientes para abrir una investigación, la posible víctima dice que hubo un "hecho grave y desagradable estando yo inconsciente" pero no presenta denuncia y Jorge Javier Vázquez sale al plató a hablar de todo ello sin otorgarle la enorme gravedad que tiene el incidente e incluyendo una pregunta al respecto a la madre de la presunta violada, que ya es ir lejos y carecer del más mínimo grado de piedad cristiana.

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Se demonina cultura de la violación a una normalización de los abusos, a la tendencia a minimizar las agresiones y culpabilizar a la víctima. Y eso, tal vez, también incluya abordar algo tan grave, traumático y brutal como un abuso sexual a una mujer inconsciente en el mismo tono con que se habla de si a un concursante le huelen los pies o echa de menos a su abuela.

Eso es lo que se ha hecho en GH Revolution y subió en dos puntos la audiencia. Enhorabuena a los premiados pero todo tiene un límite y en Twitter hay quien alerta sobre lo que ocurre en los márgenes de la casa de Guadalix.

Las cámaras de Gran Hermano lo ven todo y lo vigilan todo pero el Súper, en esta ocasión, se hallaba ausente y si hubo violación, nadie la detuvo en el momento de producirse

Y pasamos al siguiente asunto

En la gala de este jueves 9 de noviembre se habló del presunto caso de abuso sexual, dio su testimonio Carlota, la perpleja damnificada. Y luego se siguió con el concurso como si nada hubiera pasado.

A nominar se ha dicho.

La vida sigue en Gran Hermano.

Pero no.

Estamos hablando de algo muy serio. Y no se trata de puritanismo ni de remilgos éticos ante un formato que ha dado personajes formidables y ha seducido a enormes audiencias. 

Simplemente no está de más trazar alguna línea roja que, moralmente, nos mantenga en el territorio de los seres civilizados. ¿O no?

ADEMÁS: Así ha evolucionado la audiencia de Gran Hermano desde su estreno hasta hoy

Fotos: Cordon Press

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Si algo no se le puede negar a Netflix es la variedad. Tiene películas y series de gran calidad, pero si se tiene que dar al entretenimiento puro y duro, de ese que se consume con media neurona, se da sin ningún problema.

Desde que descubrió el mundo de los realities, no ha habido manera de pararle y ha ofrecido auténticas joyas que, si bien no pasarán a los anales de la historia, sí nos hacen pasar un rato entretenido.

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"No, no he muerto"

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Pues eso es lo que le ha pasado al Maestro Joao, quien ha tenido que salir al paso de la noticia de su propia muerte. Sin duda, el plato de peor gusto que alguien se puede desayunar. Aunque, siendo sinceros, ¿hay algo más satisfactorio que leer la muerte de uno mismo, sabiendo que no es así? 

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