La desgarradora confesión de Vega sobre las secuelas del Covid

"Probablemente dejé de vivir o, más bien, me dejé llevar". 

La cantante y ex triunfita en OT2 Vega, ha sorprendido y asustado a media España con un desgarrador y desolador mensaje en redes. Un mensaje en el que relata las complicadas secuelas que le ha dejado el coronavirus, que cogió hace un mes, tanto a nivel físico como psicológico. 

Eso sí, en un ejercicio de generosidad absoluta y ejemplarizante, Vega ha priorizado el bien común sobre sus propios problemas. Y es que, en vista de la repercusión que ha tenido su mensaje en medios, no ha dudado en poner el foco de la atención donde ella cree que debe estar, y no es precisamente en ella misma. 

"El drama no son mis secuelas, sino la falta de sentido de comunidad que contribuye a la expansión de un virus que deja secuelas a todos. Aclaro por poner el foco donde nos merecemos todos. Gracias". 

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Este aviso es el que abre el viral post de Vega en Instagram. Un toque de atención a quienes tienen el poder de concienciar, o intentarlo, a la ciudadanía. 

Y sí, una vez lanzado el mensaje, Vega abre su corazón, sus entrañas y el refugio donde se ha aislado para pasar la enfermedad, en un relato abrumador y doloroso que deja destrozado a cualquiera que lo lea

"Hace un mes me diagnosticaron una alopecia, secuela de Covid. La estoy tratando, a ver si hay suerte. Mi espalda está dolorida, todos los días, a partir de la media tarde, me cuesta aguantar el tipo, a veces falta el aire y las migrañas se suceden danzando despreocupadas. Ellas nunca se confinaron. De ahí la vanidad de una foto con pelo, mientras dure". 

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Lo peor de la confesión de Vega es que estas secuelas físicas vienen de la mano de las psicológicas, iguales o peores en su encierro voluntario. "Hay días que me hablo sola y me repito 'no seas la cascarrabias que grule por todo', 'la gente tienen que vivir para no morir en vida', ¿acaso tú estás bien en tu encierro absoluto 100% voluntario? No, no estoy bien", confiesa la cantante. 

Una confesión que vuelve a sus orígenes en un bis del aviso a navegantes no infectados, esta vez, los jóvenes. "A diario paso por un parque infantil cerrado al paso con cintas de Policía, donde muchos adolescentes se sientan a charlar en la valla que lo franquea, con la mascarilla colgando de una oreja".

Y sí, Vega reconoce que, a su edad, "he hecho más el animal que todos ellos juntos. Pero con su edad tenía una cosa tremendamente clara. Lo prioritario. El respeto por los demás, la empatía y que lo más preciado que uno tiene es su familia, sus vidas, su vida. Esta actitud quita la vida a los más vulnerables y vuelve totalmente vulnerables a los que quedan con vida". 

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¿El problema? Más allá de coronavirus, es que "los idiotas, imprudentes, egoístas, despiadados crecen, se hacen adultos y siguen siendo igual de idiotas. Hemos llegado a este punto porque la tasa de idiotez en cada país indica que la estulticia es el único recurso inagotable del planeta. No hay sentido de comunidad, ni ganas de que lo haya".

Y así, según Vega, es como un virus letal puede campar a sus anchas por todo el planeta. 

Fotos: Instagram

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