'La isla de las tentaciones 3' o el triunfo de la obscenidad

En la batalla por la audiencia, cuando Antena 3 creía tener ganado el mes de febrero, llegó la tercera edición de La isla de las tentaciones y arrasó en su estreno con un 25'4% que coloca las espadas en alto y a ver qué pasa. Y encima Jorge Javier haciendo lo suyo para ganar audiencia. Pero a lo que vamos: ¿por qué gusta tanto La isla de las tentaciones?

Bueno.

¿Hay que explicarlo?

Porque es un programa amoral, tontorrón y malvado a la vez, donde lo tóxico abunda pero, a la vez, es tan estúpido todo que qué más da.

Y en estos tiempos devastadores apetece, en ocasiones, desconectar el cerebro.

Y luego que la generalista ha quedado para lo que ha quedado, quien quiera buenas series, documentales y películas ya puede ir haciendo las maletas hacia Filmin, Netflix, Amazon Prime Video, Disney +, HBO, Movistar, Apple TV. 

Aquí nos gusta Supongamos que Nueva York es una ciudad o Crack: Cocaína, corrupción y conspiración. También está Ibai en Twitch. Cada público tiene sus entretenimientos audiovisuales específicos. 

Lo de La isla de las tentaciones es un éxito, qué se le va a hacer. También triunfa El Hormiguero (hay quien dice que "a pesar de" y no "gracias a" Pablo Motos).

Y no, este reality no es precisamente un "entretenimiento familiar". Aunque luego te encuentras con niñas y niños de primaria que lo ven o a quienes les llega el correspondiente meme vía redes sociales, streamers o lo que fuere.

La isla de las tentaciones comenzó como prueba de relleno entre Gran Hermano y Supervivientes o algo así. Aquel grito de "¡Estefaniaaaaaaa!" lo convirtió en fenómeno de masas. Y ahora ha vuelto con fuerzas renovadas.

Además, ahora resulta que hay vídeos sexuales grabados clandestinamente a los y las protagonistas de este reality y están circulando por ahí y la productora se echa las manos a la cabeza y advierte que es delito la difusión de imágenes así. Pero ¿qué podía esperarse?

España es así, admitámoslo y ya está. Que encima, luego, si criticas productos como este hay rojipardos que te acusan de clasista. Pero ¿te tiene que gustar todo lo que gusta a la población en general? No es necesario. El derecho a discrepar funciona en todas las direcciones.

Y nada. Que ha regresado La isla de las tentaciones y lo ha petado.

ADEMÁS: Aquellos juguetes de los 90

 

Ver resumen Ocultar resumen

Si algo no se le puede negar a Netflix es la variedad. Tiene películas y series de gran calidad, pero si se tiene que dar al entretenimiento puro y duro, de ese que se consume con media neurona, se da sin ningún problema.

Desde que descubrió el mundo de los realities, no ha habido manera de pararle y ha ofrecido auténticas joyas que, si bien no pasarán a los anales de la historia, sí nos hacen pasar un rato entretenido.

Ver resumen Ocultar resumen

A medio camino entre First Dates y Mask Singer se ha quedado uno de los últimos y más bizarros programas de Netflix.

Sexy Beasts se presenta como un dating show diferente y original, en el que los solteros que se presenten a buscar pareja, lo harán ataviados con tremendo maquillaje de animales, monstruos y bestias y una serie de prótesis para que sean, absolutamente, irreconocibles.

Ver resumen Ocultar resumen

"No, no he muerto"

¿Qué tiene que pasar para que una persona viva tenga que confirmar que lo está? Claramente, que alguien se lo cargue. 

Pues eso es lo que le ha pasado al Maestro Joao, quien ha tenido que salir al paso de la noticia de su propia muerte. Sin duda, el plato de peor gusto que alguien se puede desayunar. Aunque, siendo sinceros, ¿hay algo más satisfactorio que leer la muerte de uno mismo, sabiendo que no es así? 

Páginas