La lenta agonía de 'Gran Hermano' hacia su inevitable muerte: adiós a los martes

Españoles, 'Gran Hermano' ha muerto. Bueno, o está a punto de hacerlo. Todo apunta a que su defunción definitiva se certificará a finales de diciembre, cuando termine esta 18ª y presunta última edición. 

No, Mediaset no ha anunciado nada de forma oficial, pero es patente que el formato está desgastado. Si a ello le sumamos que las últimas decisiones de la dirección, les ha puesto en contra hasta a sus fans más irredentos, podemos aventurar el final del reality que cambió la televisión del siglo XXI. 

Y es que, tras una semana de emisión, todo han sido malas noticias para GH: Revolution. Para empezar, las audiencias. Un 16% de share en su estreno y un 15% en su primera gala de jueves no son datos a los que Mediaset esté acostumbrada en su reality. Lo peor es que no parece que los 20 concursantes tengan mimbres para levantar la audiencia. 


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De momento, las tramas que nos ofrecen, o están ya vistas (tríos amorosos y tonteos previsibles) o no interesan lo más mínimo (el no-embarazo de Pilar que nadie se ha creído ni dentro ni fuera de la casa). 

Si a esto le sumamos la supresión del Canal 24 Horas, uno de los pilares del fenómeno fan, la cosa no hace sino empeorar. De hecho, desde Mediaset ya han tomado cartas en el asunto y han cancelado Gran Hermano: Límite 48 Horas. El debate de los martes ha durado una emisión y está por ver qué programa Telecinco para sus martes. De momento, cine.

Aunque, como el reality tiene que tirar hasta Navidad, Telecinco sí se ha cubierto las espaldas, programando un resumen diario en su acces prime time, para intentar vender un producto agotado y pasado de moda. Como diría Gerard Piqué: Mercedes Milá, contigo empezó todo. La salida de la presentadora, supuso el declive del formato. 


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Otra cosa es la edición VIP. Al igual que Supervivientes, la presencia de famosos, más acostumbrados al cancaneo delante de las cámaras, sí es garantía de tramas medio creíbles y de audiencias supersónicas. No hay más que recordar las dos últimas ediciones, con gente como Alba Carrillo, Alyson Eckman, Alonso Caparrós o José Luis tirando del carro de la audiencia. 

Sea como sea, parece que la mayoría de edad no le ha sentado bien a Gran Hermano. Si Mediaset sabe lo que le conviene, ahora que es mayor de edad, le dejará marchar para independizarse. ¿Dónde? Donde sea, pero lejos de la parrilla, al menos, durante dos o tres temporadas. 


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Quizás si el regreso de Operación Triunfo es fructífero, que está por ver, Gran Hermano pueda tomar nota y ver que un tiempo en barbecho no viene mal a nadie. Todo eso sin olvidar que es un formato con 17 años de antigüedad, que lleva demasiado tiempo desangrándose. 

Fotos: Mediaset

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Si algo no se le puede negar a Netflix es la variedad. Tiene películas y series de gran calidad, pero si se tiene que dar al entretenimiento puro y duro, de ese que se consume con media neurona, se da sin ningún problema.

Desde que descubrió el mundo de los realities, no ha habido manera de pararle y ha ofrecido auténticas joyas que, si bien no pasarán a los anales de la historia, sí nos hacen pasar un rato entretenido.

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A medio camino entre First Dates y Mask Singer se ha quedado uno de los últimos y más bizarros programas de Netflix.

Sexy Beasts se presenta como un dating show diferente y original, en el que los solteros que se presenten a buscar pareja, lo harán ataviados con tremendo maquillaje de animales, monstruos y bestias y una serie de prótesis para que sean, absolutamente, irreconocibles.

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"No, no he muerto"

¿Qué tiene que pasar para que una persona viva tenga que confirmar que lo está? Claramente, que alguien se lo cargue. 

Pues eso es lo que le ha pasado al Maestro Joao, quien ha tenido que salir al paso de la noticia de su propia muerte. Sin duda, el plato de peor gusto que alguien se puede desayunar. Aunque, siendo sinceros, ¿hay algo más satisfactorio que leer la muerte de uno mismo, sabiendo que no es así? 

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