María Isabel Díaz: "No quiero autores, quiero historias"

María Isabel Díaz, a quien recordamos por sus papeles de Sole en 'Vis a Vis', Regina en 'Volver' y Celeste en 'Patria', protagoniza En la jaula de oro, la nueva docu-ficción de la plataforma Podimo, donde se recogen las confesiones anonimizadas de una mujer de la alta sociedad y con una buena formación víctima de la violencia de género.

En España una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia ejercida por una pareja actual o pasada y además, pese a lo que se pueda creer, este es un problema social que no entiende de clases. De hecho, el perfil de mujeres de clase alta es el que más tarda en denunciar a los agresores.

Los beneficios generados por la escucha del podcast En la jaula de oro irán destinados a la Asociación de Mujeres Juezas de España para que continúen con su labor de defensa de la justicia y la libertad.

Además, la asociación ha decidido que los beneficios sean donados directamente a la Comisión para la investigación de Malos Tratos a Mujeres.

Hemos tenido la ocasión de hablar con María Isabel acerca de su primera incursión en el mundo del podcast y sobre la violencia machista, un tema sobre el que está muy concienciada.

¿Cómo te preparas para un papel de una mujer maltratada para transmitir la angustia o la vergüenza que pueden sentir las mujeres en esa situación?

Uno cuenta con un texto que tiene una carga emocional en sí mismo y que te sitúa en la vida del personaje. El texto está muy bien escrito y la historia es tremendamente desgarradora, pero sin caer en la conmiseración. Está contado desde un lugar muy objetivo pero extremadamente bien escrito y creado.

Para interpretar un podcast me preparo exactamente igual que cuando me preparo para un personaje para un audiovisual o en el teatro. En la primera lectura el guión yo recibo una energía. La leo como una lectura ingenua sin pretensión de buscar nada, sólo me dejo llevar por la emoción que me va suscitando lo que leo. Esa es la lectura más auténtica, la más segura y es con la que en principio trabajo.

En una serie o en una película tú no solamente transmites con tu voz, sino también con tu cuerpo y tus movimientos. Pero en un podcast tienes que transmitir todas las emociones solamente con tu voz. Eso tiene que ser complicado, ¿no?

Sólo tienes que vivirlo, pasarlo por ti. La emoción si es verdadera va a salir sea cual sea el medio. Yo me conmovía muchísimo cuando tenía que grabar. Me metía en la situación y era realmente duro lo que se contaba. Había veces que no podía ni hablar porque estaba muy metida en la situación. Es tan descriptivo, tiene momentos tan poeticamente duros y tan reales y yo siempre he creído que si tú tienes una emoción auténtica, si te involucras emocionalmente en el papel que estás interpretando, la emoción va a salir.

Por eso a veces tú ves algunos trabajos en audiovisual o en teatro y no te crees lo que le está pasando al actor. Si la emoción no es verdadera no va a pasar aunque tenga una camara a dos centímetros de su cara.

Del primer capítulo tengo el recuerdo de la escena en la que tú narras como un atracador manosea a Gabriela en contra de su voluntad. ¿Cómo lo haces para que el oyente sienta esa angustia?

Yo lo sufrí realmente para meterme en la escena porque lo vivía mientras lo leía. En ese momento soy una mujer maltratada, violada, agredida. Yo creo que el gran valor de esto lo tiene le texto, que estaba contado desde un lugar emocionalmente tan profundo, de una verdad tan creíble, que es facil meterte en ese mundo.

Con esa escena hice el casting para este podcast y ni siquiera sabía que estaba haciendo un casting. Lo único que me dijeron es: que se entienda bien y que tenga verdad. La verdad es fundamental. Lula Gomez, que es la periodista que escribió estos textos, sabe dónde tocar y sabe cómo tocarlo. Se te mete dentro.

En el primer capítulo dices "Me costó mucho identificarme como una mujer maltratada" ¿Por qué crees que es habitual que una mujer en esta situación justifique los insultos, los desprecios e incluso los golpes?

Son siglos de aceptar como normal la posición de la mujer. Incluso yo me he descubierto muchas veces tratando de justificar una actitud de violencia verbal o de desprecio.

Cuando empezó todo lo del #Metoo, aquí en España las actrices empezaron a poner en las redes lo que había sufrido cada una y yo pensé que a mí nunca me había pasado, incluso me despreciaba a mí misma porque pensaba que si ningún director se había puesto así conmigo era porque estaba gorda. De hecho lo escribí: "Como yo soy gorda no he debido atraer a ningún director". Inmediatamente después de escribirlo empezaron a venirme imágenes de cosas que había vivido. Era una violencia clásica de abuso de poder.

Una vez, un guitarrista que me acompañaba cantando en una banda en Ibiza, se sacó el miembro en un baño. En ese momento me ofendí, pero al final lo acabas aceptando como algo normal. Yo recuerdo a mi papá defendiéndonos a nosotras. Mi hermana era muy bonita, desarrolló muy pronto y mi papá y mi mamá tenían que estar siempre protegiéndonos de los chicos porque se creían con derecho sobre nosotras. Ésta ha sido nuestra cultura, nuestro aprendizaje social. Incluso se cree que viene casi con la genética, pero hay que cambiarlo.

Nos han educado tanto en la sumisión que creemos que es nuestro papel.

Uno cree que viene con el ADN, pero no es verdad,

En el mundo de la interpretación en España también hay situaciones de machismo y de abuso por parte de hombres con poder sobre las mujeres

Desde luego. Hubo muchas chicas que contaron sus experiencias horribles. Yo también he tenido alguna que otra no solamente en España sino también en otros lugares como EEUU. El maltrato a la mujer es algo que uno acepta como algo normal. Ahora cada vez menos y eso es lo que me empodera, que no vamos a dejar pasar ni una mas.

En una parte del primer capítulo dices: "Yo era la causante de que él perdiese los nervios". ¿Por qué crees que la mujer maltratada y la mujer en general es más propensa a sentir la culpa que el hombre?

Porque hemos crecido con una autoestima bastante baja. Con una sensación de que una es quien provoca. Esto es una dominación psicologica que hemos vivido durante mucho tiempo e influye mucho en el comportamiento social y de pareja.

Las mujeres pensamos que no tenemos derecho a pedir algo, a protestar. No solamente en el ámbito del trabajo sino en todos los sentidos. Estás en la calle y no crees tener derecho a que si un hombre pasa y te dice algo, poder contradecirle. Es una convivencia con esta situación desde hace siglos y siglos y siglos. Las mujeres no podíamos desarrollarnos ni cultural ni profesionalmente. Hemos luchado mucho para que nos respeten, por darnos nuestro lugar en el mundo, en la sociedad y todavía hay que seguir luchando.

En una de las escenas narras cómo Herman agrede físicamente a Gabriela en la calle bajo la mirada de la gente que pasaba sin hacer nada al respecto. Incluso hay un momento en el que ella consigue arrancarle las gafas a él y pasa una chica, se las recoge del suelo y se las da.

Las propias mujeres somos victimas y a veces victimarias de nosotras mismas. Cuantas mujeres no justificarán una cosa así porque es con lo que han crecido. Tú te lo buscaste. Cuántas veces no hemos oído esto. Han sido muchos años de ver esto como algo normal.

Te voy a contar una anécdota. Yo tuve un enamoradito que un día me metió un coscorrón en la cabeza. Fue como un regaño, como si fuera na niña. Yo me enfadé muchísimo y le dije a la madre de una amiga mía que me quería muchísimo y que es una mujer muy luchadora e independiente que le había llamado 'comemierda' después de darme el coscorrón. Y ella me dijo que a los hombres no se les puede decir eso. Yo no estaba enfadada porque me hubiese pegado por ser mujer, estaba enfadada porque me pareció que el coscorrón no venía a cuento. Es ahora cuando entiendo el significado y la trascendencia de eso. Y ella, que es una mujer valiente, libre, una artista que luchó por sus hijos, lo justificó. Pero porque no estábamos educados para eso.

Y ahora hablando sólo de ti, fuiste chica Almodóvar, la primera chica cubana Almodóvar. ¿Qué se siente al trabajar con un alguien de ese renombre internacional? ¿Presión? ¿Autoexigencia?

Totalmente. Yo me martiricé al principio. Una autoexigencia, unas expectativas... no quería decepcionar. Viví todo el principio con bastante sufrimiento. Ya después me fui relajando porque además Pedro fue un hombre muy cercano. Yo creo que se daba cuenta. Él conoce mucho la naturaleza humana y creo que se daba cuenta de que yo estaba en un mood de autoexigencia y que no era saludable.

Pero después ya me relaje porque además con las compañeras nos llevabamos muy bien. Penélope es una mujer encantadora, muy compañera. Se daba cuenta de mi nerviosismo, de mi pequeñez, porque me sentía pequeña en medio de toda esa gente. Y ella me dio mucho apoyo.

¿Crees que en la industria española hay menos papeles para mujeres que ya han cumplido los 50?

Desde luego, eso es una realidad palpable, evidente. Que las mujeres que pasamos de los 50 años tenemos menos trabajo es tan claro como que yo hace un año que no trabajo. Mi perfil derecho es que tengo más de 50 años, y el perfil izquierdo es que no soy española, que no tengo acento español.

He hablado con un director de casting y le he contado que quería castellanizarme para poder acceder a otros papeles. Y él me dijo que no, que ese no era el problema, que había que cambiar las cosas para que esos patrones antiguos se extingan.

Y eso tú, que eres una actriz de éxito que has participado en series y películas muy conocidas como 'Vis a Vis', 'Volver', 'La llamada', 'Patria'...

Estoy muy orgullosa de lo que hice en 'Patria'. Todo el mundo está muy acostumbrado a Sole pero mi papel en Patria es tan diferente. Todo el mundo me ve como la buena, la mami, la cuidadora... pero yo soy una actriz que puedo hacer desde una asesina hasta una empresaria, una médico, una demente en un psiquiátrico... quiero hacerlo todo, quiero hacer todo lo que no he hecho. Yo no quiero un Shakespeare, no quiero un Calderón de la Barca. No quiero autores, yo quiero historias.

Yo no quiero un Shakespeare, no quiero un Calderón de la Barca. No quiero autores, yo quiero historias.

¿Y si pudieses elegir sólo un papel cual sería?

No podría elegir sólo uno. Yo quiero hacer un papel en el que pueda aprender, en el que pueda probarme. Personajes que representen retos. No solamente hacerlo distinto, sino vivirlo y llevarlo desde distintos lugares. Cada personaje es un mundo, como cada persona. Esa es la esencia del trabajo del actor, de la actriz. He puesto en Instagram unas fotos que son más de perfiles que de mí misma y en cada una veo a un personaje distinto y eso es lo que quiero que no me dejen encasillada en la buena, en la mamita. Soy actriz y quiero explotar todas mis capacidades y las que no tengo las quiero aprender. No me quiero quedar en un estereotipo de personaje. Yo soy muy maternal, soy muy cuidadora pero creo que ya lo he explotado suficiente. Ahora me queda explotar las otras cosas que la gente no sabe.

Y para despedirnos, ¿sientes que hay algo que quieras decir?

Sí, quería decir que el podcas En la jaula de oro es tambien una manera de educar, que la gente lo escuche y sepa que se puede salir de eso. Para educar a mujeres y también a hombres, porque ellos pueden sentirse reflejados en una situación y darse cuenta de que lo que hacen quizá no está bien. Esto es necesario, es importante que lo escuchen todos, incluso adolescentes y que sobre todo que si reconocen alguna actitud de maltrato, que por favor no lo justifiquen, que no lo vean como algo normal y que tomen medidas.

SARA FLAMENCO

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