10 vestidos de los Goya que hicieron historia

Hay looks inolvidables. Y, desde hace 30 años, cuando se celebró la primera edición de los premios, la alfombra roja de los Goya ha estado llena de ellos. Para bien, o para mal; por maravillosos o por, dicho de un modo eufemístico, tal vez no tan acertados. Al final, todos ellos son vestidos para el recuerdo. Al igual que nos han dejado momentos para el recuerdos (malos y buenos)

Con estrellas de cine patrias como Paz Vega, Elsa Pataky o Penélope Cruz como mejores aliadas de estilo (propio). Pues, acierten o no, lo cierto es que todas ellas siempre han destilado personalidad por los cuatro costados.

Todo comenzó en el año 1986, con la primerísima vez, pero el momento de eclosión fashionista de la gala aconteció durante la primera década de los dos miles.

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Entonces, nuestras actrices se dieron cuenta de la importancia de la moda en una ceremonia de tales características, de que el espectáculo de los Goya no solo se desarrolla con la entrega de los galardones sino que empieza mucho antes, al llegar las nominadas y el resto de invitadas al lugar escogido para la gala. Las tendencias de cada época hacen el resto.

Diseñadores españoles como Josep Font (ahora director creativo de DelPozo), Hannibal Laguna o Sybilla; grandes firmas internacionales como Versace o Blumarine; constante inspiración fashionista y de ensoñación estética rodeándolo todo, desde el principio hasta el final, e independientemente del artífice del estilismo en cuestión.

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Todo esto y mucho más es lo que posibilita la magia de los Premios Goya. Ésa que hoy, dentro de tan solo unas horas, volverá a obrarse entre vuelos de falda, brillos de joyas y aleteo de accesorios únicos.

Tic tac, tic tac... mientras llegan los looks de este año y para ir abriendo boca, ojos y sentidos en general, recordemos los que hicieron historia en el pasado. ¿Con cuál te quedas?

Fotos: Gtres

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Ha sido una gala lentísima, con discursos eternos y un ritmo cansino como hacía tiempo no se daba. Lo de hacer una gala que pareciera una película, se ha conseguido, si la película era Roma, de Alfonso Cuarón. 

A pesar de todo, la 93ª gala de los Oscar ha dejado varios momentazos, una alfombra roja reducida pero tremenda y, sobre todo, un protagonista inesperado con una historia igual de inesperada y dura: la dedicatoria del Oscar de Thomas Vinterberg a su hija fallecida. 

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Y cuando todo apuntaba a que el Oscar póstumo a Chadwick Boseman cerraría la gala más aburrida de los últimos años, saltó la sorpresa. Anthony Hopkins, cuya actuación en El Padre es la mejor del año, se lleva de forma justa su segundo Oscar (tras el que se llevó por Hannibal Lecter en El Silencio de los Corderos en 1991). 

Así, el actor británico se convierte en el más veterano en ganar un Oscar, con 83 años. La faena es que ha sido de los pocos que no ha acudido a la gala para recogerlo. 

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Dos hermanos y sus parejas alquilan una casa de ensueño, aislada del mundanal ruido (y del resto de la humanidad). Lo que comienza como un fin de semana en el que olvidarse de las rutinas del día a día, se convierte en una pesadilla de la que puede que no salgan con vida. Este es el inicio de la primera película como director de Dave Franco, hermano de James Franco.

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