Aquellos momentos inolvidables de Mad Men

Hablar de Mad Men es hacerlo de una serie histórica, de una ficción que durante siete temporadas cautivó a una legión de fieles de Don Draper y de todo el equipo de publicistas de Sterling Cooper.  Una historia construida en una época apasionante para el mundo de la publicidad. Donde fumar era permitido, donde algunos se creían dioses capaces de vender el mundo a cualquier precio.

Una serie icónica, con un diseño cuidado, un vestuario aún más cuidado y unos guiones a la altura de lo que se pretendía contar dejan para el recuerdo grandes momentos. Cada fan de Mad Men tendrá los suyos pero hay algunos que es imposible obviar por alguien.

Don es un tipo de carácter, testarudo y poco dado a dar su brazo a torcer o parecer débil. Al fin y al cabo es un tiburón, hecho a sí mismo y triunfador en un mundo tan difícil como el de la publicidad. Pero a veces hay excepciones y la de Don es cuando muestra un gesto casi de súplica pidiendo a Peggy que se quede en la agencia, que no se marche a otra empresa en la que se sienta más valorada.  Su pupila no sucumba a su capacidad de convicción y por fin vuela libre diciéndole adiós.

Don y Peggy, una relación especial

Otro gran momento entre ambos es cuando ven un amanecer en la empresa unidos de la mano. Don Draper por fin comienza a asumir, entre alcohol, que Anne Draper y con ella parece que se ha ido parte de él. Pero siempre está presente el Don jefe, trabajador exigente y pide a Peggy que termine una campaña.

Al final le confiesa que sabe que se ha ido la única persona que sabía quién era él, ella le interrumpe de forma cómplice diciendo que eso no es cierto en referencia a ella. Uno de los grandes capítulos de la serie.

Un momento, que es unánime sobre los mejores es cuando Joan decide poner precio a su cuerpo para poder obtener  la cuenta de Jaguar. Lo cual le abrirá las puertas para ser socia de la agencia. Pete es quien le lanza la proposición algo que Don ve como algo que no debe de hacer. Así que intenta convencer a Joan, la cual le recibe en bata. Piensa que la puede convencer, pero él desconoce que llega tarde. Se marcha y al día siguiente la ve en la junta directiva. Una vez más las imágenes y silencios dicen más en Mad Men que los diálogos.

La música fue la eterna compañera

Un instante esperado por muchos era cuando Don Draper revelara sus orígenes tan ocultos durante varias temporadas. Se desvela que en realidad no es su verdadero nombre, Sino Dick Whitman. Él suplantó a Draper, muerto en Corea, para volver antes de la guerray huir de su familia.

Así que el día que lleva a sus hijos a conocer la casa donde vivió durante su infancia es uno de esos momentos que pasa a la galería de recuerdos de Mad Men.

Y hay algo más que define a Mad Men. No sería un momento, sino centenares de ellos. Y es que la música es clave para entenderla. ¿Qué sería de ella sin la música?  Han sonado muchas canciones, pero era la época de los Beatles y que se escuchara sonido original de la banda fue el último gran momento de la serie. 

Fotos: Twitter, Facebook, Canal +

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The Walking Dead tiene capítulos normales, capítulos excelentes y capítulos épicos, memorables. Éste, sin duda, entra en esta última categoría. Y lo hace por muchos motivos. Porque ha roto la tendencia a la tranquilidad de los últimos capítulos, porque ha demostrado que Alexandria no es el paraio que aparena y, sobre todo, porque encamina la trama hacia el final de una temporada redonda. 

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Si Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan anuncian que van a rodar una comedia de terror para el próximo otoño, los dientes se ponen largos. Si además anuncian que en el reparto hay nombres como Emma Roberts, Jamie Lee Curtis, Lea Michele, Oliver Hudson (quien sustituye a Joe Manganiello) o Skyler Samuels, pues las ganas de que llegue a televisión se multiplican. 

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Si por algo se ha caracterizado en estas cinco temporadas de The Walking Dead es por llevar a sus personajes a límites que ellos mismos desconocían, tanto físico como mentales. La ficción de AMC, que ya es un clásico de la televisión actual y cuenta con el respaldo de público y crítica, ha encumbrado a varios personajes de esos que serán permanentes en el recuerdo del espectador.

Pelear en un apocalipsis genera mucha empatía en el espectador. Nadie, a no ser que sea un aprendiz de sádico, quiere ver a otro devorado por una criatura del demonio.

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