Cristiano, Piqué o Xabi Alonso: los futbolistas de película

El fútbol y el cine son dos de las industrias de entretenimiento de nuestro tiempo. Arrastran a millones de personas; una a las salas y otras a los campos, pero en ambos caso son capaces de crear ídolos y hacer más llevaderos los fines de semana de muchas personas. Pero de un tiempo a esta parte, aunque hubo antes algún ejemplo, los futbolistas están empezando a hacer pequeños papeles en el mundo del cine.

 También se podría ir un poquito más allá e imaginar qué jugadores por cómo se comportan en el campo podrían ser los protagonistas de un filme más allá de películas actuales como la de Messi, que dirigió Alex de la Iglesia

Si Messi tiene una película qué menos que su Némesis, Cristiano Ronaldo, fuera el protagonista de alguna de ellas. Por la personalidad del portugués y su capacidad de vestirse de héroe sería ideal para salvar al mundo de un drama inminente, del caos. Bien podría haber sido él y no Ben Affleck quien se vistiera de Batman en la última de Batman vs Superman.

De héroes del campo a superhéroes del cine

A quien también se le ve sin lugar a duda delante de las cámaras es a Neymar, no es insinuar nada sobre la fama de teatrero, sino que sería ideal para protagonizar la película de Entourage junto a la tropa de amigos que le secunda.

Otro futbolista que podría formar parte de una película, en este caso de algún clásico tipo Mad Men es el de Xabi Alonso. El de Tolosa bien podría abrir una oficina como la de Don Draper en Munich o en Madrid. Clientas iba a tener para aburrir.

Y su mejor amigo de la plantilla del Madrid es otro de los que estaría más que encantado en embutirse en el traje de actor. Sí Álvaro Arbeloa hace mucho que dejó claro que podría haber sido uno de los que hubieran defendido junto a Leónidas el paso de las Termópilas.

Ahí no se podría ver a Piqué, que tan acostumbrado al faranduleo como dicen sus propios compañeros de vestuario encajaría más en el papel de canalla que conquista a la chica guapa. En su caso, bien podría ser un jugador de póker venciendo a Jhon Malkovich en la partida final en lugar de Matt Demon.

Ramos lleva el artista dentro

No podía faltar en una lista de jugadores peliculeros Sergio Ramos. A él que tanto le gusta la música y el artisteo podría ser el favorito para encarnar un musical al estilo de La Niña de tus ojos. Sería algo así como El Niño de La Décima.

Pero no sólo de Madrid y Barça iba a vivir el mundo del cine, por ello Godín, Miranda, Gabi  más el Cholo Simeone podrían dar vida a una pandilla de tipos duros algo así como Hijos de la Anarquía versión Ribera del Manzanares.

Serían muchos los futbolistas llamados a hacer cine, algunos lo hacen ya en el campo pero con el desparpajo y la telegenia de muchos bien podrían ser las próximas estrellas en cruzar el charco rumbo a Los Ángeles.

Fotos: Twitter, Flickr

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Ha sido una edición rara la de los Oscar 2021 y la retransmisión de la gala se saldó con un rotundo fracaso de audiencia. La gran industria quedó en hibernación (salvo excepciones) y la temporada cinematográfica ha sido una oportunidad para el streaming, el cine independiente y las apuestas arriesgadas. No ha habido una mala cosecha (para la que está cayendo). La crepuscular Nomadland, la empoderada Una joven prometedora, el hedonismo salvaje de Otra ronda, la militancia inteligente de Judas y el Mesias Negro.

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Ha sido una gala lentísima, con discursos eternos y un ritmo cansino como hacía tiempo no se daba. Lo de hacer una gala que pareciera una película, se ha conseguido, si la película era Roma, de Alfonso Cuarón. 

A pesar de todo, la 93ª gala de los Oscar ha dejado varios momentazos, una alfombra roja reducida pero tremenda y, sobre todo, un protagonista inesperado con una historia igual de inesperada y dura: la dedicatoria del Oscar de Thomas Vinterberg a su hija fallecida. 

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Y cuando todo apuntaba a que el Oscar póstumo a Chadwick Boseman cerraría la gala más aburrida de los últimos años, saltó la sorpresa. Anthony Hopkins, cuya actuación en El Padre es la mejor del año, se lleva de forma justa su segundo Oscar (tras el que se llevó por Hannibal Lecter en El Silencio de los Corderos en 1991). 

Así, el actor británico se convierte en el más veterano en ganar un Oscar, con 83 años. La faena es que ha sido de los pocos que no ha acudido a la gala para recogerlo. 

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