House of Cards 3X05: el tiburón Underwood ha vuelto

En el último capítulo de House of Cards ya se vio que a Underwood comienzan a salirle rivales hasta en su propia casa. Heather Dunbar (Elizabeth Marvel) ha decidido presentarse como candidata a las Primarias del Partido Demócrata y Frank es un remordimiento andante por no haber sido implacable con ella; por haberse humanizado y haber perdido la oportunidad de desbancarla de la carrera electoral. Ahora le tocará remar contra una mujer que cuenta con dinero y el aparato del partido.

Por ello, el presidente ha de impulsar una agilización del plan de América Works, y es que su gran objetivo de legislatura es crear empleo y, de esa forma, poder presentarse a la reelección como el hombre que dio empleo a cualquier estadounidense.

Underwood saca colmillo

Se vuelve a ver a un Underwood más combativo, centrado en la arena de la política nacional, dispuesto a retorcer las leyes, a usar el dinero y las instituciones con el único fin de vencer.

Así las cosas, ingenia un plan para acelerar el America Works sin contar con el respaldo de Congreso y los distintos gobernadores. Para ello tiene el apoyo del alcalde de Washington, dispuesto a sumarse a todo los fuegos de artificio, justo el 4 de julio.

Mientras su gran rival, que está negociando para incorporar a Doug Stamper a su equipo, comienza a darse a conocer en los medios de la mano del marido de Michael Corrigan (el activista gay detenido por el gobierno de Petrov); lo cual le reporta una imagen de compromiso que Underwood parece perder. Además, su equipo de gobierno en la sombra empieza a perfilarse con hombres fuertes.

Por ello, el equipo del presidente pretende que Jackie Shepard sea la candidata que merme a Dunbar con una candidatura alternativa. Será una mujer de paja, minará a su adversaria y dejará vía libre a Underwood para, de esa forma, ser después su vicepresidenta.  Aunque tal vez ella tenga más ambiciones.

Claire, una diplomática con más aspiraciones

Por su parte, Claire sigue en su carrera diplomática. Cada vez es una figura política más independiente; con más luz propia. Y aunque sigue siendo fiel al cigarro compartido con su marido, cada vez parecen tener una relación más cercana a lo profesional que a lo personal.

Además, una nueva china en el zapato del Gobierno aparece. Una periodista está dispuesta a hacer tambalearse al Ejecutivo, desvelando que Underwood está presionando a diversas instituciones y desviando fondos que están reservados a catástrofes humanitarias. Bombazo en la línea de la Administración demócrata.

Un misil que no debe dañar la imagen del presidente y sobre todo de su programa de empleo. De esta forma,  incluso encarga a un escritor de éxito que moldee un libro contando las bondades de America Works haciendo llegar al pueblo la imagen de un presidente dispuesto a todo por hacer el bien por sus conciudadanos. La gran obsesión de Underwood a lo largo de toda esta temporada.

El objetivo de dejar un legado, tanto en el ámbito nacional como internacional. Para este último ya cuenta con su deseada reunión con Petrov en Moscú. Debe de agradecérselo a Claire. Tal vez más adelante no le guste tanto. 

Fotos: Twitter, Facebook y Netflix

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La pregunta ha sido lanzada por Quique Peinado en un tuit con su correspondiente errata (¡ningún tuit perfecto!). Pero se entiende lo que quería transmitir. Y claro que lo ha entendido el personal. El propio Quique Peinado mencionaba Dawson crece como ejemplo de serie con protagonista involuntariamente idiota. O sea, en el guión tenía que ser el bueno, el admirado, el papel positivo, el personaje principal al que venerar.

Y no.

Caía mal.

A Quique Peinado al menos. Y hay más ejemplos

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Estamos ya a mediados de septiembre y, como una lluvia fina, la gente habla de El reino, serie argentina de Netflix cuya altura artística, elenco y capacidad de penetrar en la nueva realidad política latinoamericana ofrece un sabrosísimo menú para degustadores de ficciones potentes. Y luego que, sin más, se trata de un thriller trepidante capaz de seducir a todo tipo de públicos. 

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Johnny Rotten es ahora John Lydon pero para este asunto que nos ocupa resulta más pertinente su nombre de guerra en Sex Pistols, donde compartió días de ira y rosas con el carismático Sid Vicious.

A Rotten, antiguo vocalista de la banda, no parece haberle sentado muy bien que hayan decidido llevar a la pequeña pantalla sus años locos en la industria de la música y ha hecho todo lo que estaba en su mano para pararlo.

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