La tarta del príncipe Jorge que te provocará pesadillas

El príncipe Jorge de Inglaterra está para comérselo. Pero literal. Y no, no es la típica frase de abuela (o de bisabuela en el caso de Isabel II) a la que se le cae la baba con su nieto. Lo que ha ocurrido es que a Lara Marson, pastelera británica, se le ha ocurrido la feliz idea de fabricar una tarta a tamaño real del hijo mayor de los duques de Cambridge.

O a decir verdad no tan feliz, ya que el resultado es, cuanto menos, inquietante. La artista pasó cerca de 30 horas dando forma a su obra y no dudamos de que este riquísima, pero, visto así, ¿habrá quién se atreva a hincarle el diente a esta curiosa réplica del pequeño Jorge?. Un bocado un tanto siniestro.

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La noticia la daba hace un par de días la cadena BBC, y añade además que estaba hecha de esponjoso bizcocho y crema. Irresistible para la bruja de Hanssel y Gretel si lo pillara por banda.

“Es muy difícil conseguir la cara y las características exactas. Es donde se va una gran cantidad de tiempo”, dice la avezada pastelera. Pero ¿realmente invirtió tanto tiempo y esfuerzo como a ella le pareció emplear? Sea como fuere, la tarta del príncipe Jorge ha estado expuesta en una feria internacional de pasteles celebrada en Birminghan (Reino Unido), y parece que a los jueces no les dio tanto miedito, ya que le dieron el primer premio de esta edición. 

Lara, que ha fabricado con anterioridad copias en tarta de Harry Potter o Jack Sparraw, ya había participado en este concurso, llevándose el oro en diferentes categorías. 

La foto inspiradora de la obra 

Para hacer la versión dulce del príncipe Jorge, la artista británica recurrió a una de las fotos del bautizo de la princesa Charlotte, segunda hija de Kate Middleton y el príncipe Guillermo de Inglaterra

Dicho acontecimiento tuvo lugar el pasado 5 de julio en un bonito templo del siglo XVI enclavado en Sandringhan (Norfolk). Una ceremonia, oficiada por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, en la que, con permiso de la pequeña Charlotte, Jorge se convirtió en el absoluto protagonista gracias a su desparpajo y habitual simpatía.

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El príncipe estaba muy guapo con un conjunto formado por camisa blanca con detalles en rojo y pantalones igualmente en color rojo. Lo dicho, para comérselo (también en la vida real). Y si en cuanto a la cara, la expresión ha quedado un tanto raruna (las cosas como son), lo que hay que reconocerle a la pastelera es que ha clavado el outfit

El museo de los horrores

Pero siempre será mucho mejor una réplica en tarta (que al fin y al cabo es perecedera) a que esté hecha en cera. Y si no que le pregunten a la reina Letizia por la suya o la princesa Leonor, que recientemente obtenía su estatua en el Museo de Cera de Madrid en medio de las críticas por la falta de parecido.

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Y es lo que tiene ser royal, que a la mínima te plantan una réplica, ya sea en tarta o en cera. 

Fotos: Gtres

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Dicen que las comparaciones son odiosas o eso debe parecerles al clan Kardashian y a las hermanas libanesas Abdel Aziz, que han sido bautizadas ya como las Kardashian del Medio Oriente. En ambos casos ambas familias se han hecho famosas por sus cientos de selfies y por presumir de trapitos, complementos y de su anatomía en realities shows.

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Acogerse al dicho de que segundas partes nunca fueron buenas  sería lo más adecuado para analizar cómo fue el comportamiento de algunas secuelas de filmes que triunfaron en su primera puesta en escena, pero que en un segundo round no resultaron nada del otro mundo.

Algunas levantaron una expectación tan grande que el golpazo en taquilla sonó hasta en los lugares más recónditos. El gasto de producción y promoción no acaba siendo justificado cuando se hacen las cuentas finales. Son muchos los ejemplos que a lo largo de los últimos años se han podido ver.

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Arrancó sin muchas pretensiones y no haciendo mucho ruido pero se mantuvo durante cinco años haciendo que los cotilleos de un grupo de compañeros de colegio pijos del Upper East Side neoyoquino fueran la comidilla de muchas espectadores en todo el mundo.

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