Perdiendo el Norte: 10 momentos que comprenderás si has vivido en el extranjero

El cine de comedia en España está de enhorabuena. Si 2014 fue el año de Ocho apellidos vascos, Perdiendo el Norte está demostrando, tras dos semanas en la cartelera, que 2015 podría ser el suyo.  

Yon González y Julián López son los protagonistas de esta película que trata en clave de humor el asunto de la emigración juvenil. Los actores se ponen en la piel de Hugo y Braulio, dos jóvenes que viajan a Berlín (Alemania), con la esperanza de encontrar un empleo cualificado acorde con su formación superior.

Allí conocerán a otros emigrantes y deberán enfrentarse a una realidad menos amable de lo que habían imaginado. Úrsula Corberó, Blanca Suárez, Javier Cámara, Carmen Machi y Malena Alterio son otros nombres que hacen de este reparto un equipo de lujo. 

Éxito de taquilla 

La cinta, dirigida por Nacho G. Velilla, es ya la película más vista en nuestro país de este año. Según publicaba Rentrak en su perfil de Twitter, el largometraje ya ha recaudado más de 1.345.000 euros y, no sólo se mantiene en el primer puesto, sino que ha aumentado en más de un 8% su taquilla en relación a su primer fin de semana.  Pero ¿cuál es el secreto de su éxito?  

La película logra que los espectadores se identifiquen con muchas de las situaciones que les toca vivir a los protagonistas. Al fin y al cabo, cada vez son más los jóvenes (y no tan jóvenes) que hacen la maleta y se van en busca de nuevas oportunidades fuera de nuestras fronteras como hicieron sus abuelos.

Los hay que se van con un puesto de trabajo esperándolos en su país de destino, con becas como la Erasmus o simplemente, como Hugo y Braulio, valientes que van a buscarse la vida. Os dejamos los diez momentos de la película con los que te sentirás identificado si has vivido en el extranjero.  

Fotos: Warner Bros

Ver resumen Ocultar resumen

Ha sido una edición rara la de los Oscar 2021 y la retransmisión de la gala se saldó con un rotundo fracaso de audiencia. La gran industria quedó en hibernación (salvo excepciones) y la temporada cinematográfica ha sido una oportunidad para el streaming, el cine independiente y las apuestas arriesgadas. No ha habido una mala cosecha (para la que está cayendo). La crepuscular Nomadland, la empoderada Una joven prometedora, el hedonismo salvaje de Otra ronda, la militancia inteligente de Judas y el Mesias Negro.

Ver resumen Ocultar resumen

Ha sido una gala lentísima, con discursos eternos y un ritmo cansino como hacía tiempo no se daba. Lo de hacer una gala que pareciera una película, se ha conseguido, si la película era Roma, de Alfonso Cuarón. 

A pesar de todo, la 93ª gala de los Oscar ha dejado varios momentazos, una alfombra roja reducida pero tremenda y, sobre todo, un protagonista inesperado con una historia igual de inesperada y dura: la dedicatoria del Oscar de Thomas Vinterberg a su hija fallecida. 

Ver resumen Ocultar resumen

Y cuando todo apuntaba a que el Oscar póstumo a Chadwick Boseman cerraría la gala más aburrida de los últimos años, saltó la sorpresa. Anthony Hopkins, cuya actuación en El Padre es la mejor del año, se lleva de forma justa su segundo Oscar (tras el que se llevó por Hannibal Lecter en El Silencio de los Corderos en 1991). 

Así, el actor británico se convierte en el más veterano en ganar un Oscar, con 83 años. La faena es que ha sido de los pocos que no ha acudido a la gala para recogerlo. 

Páginas