Sin Identidad 2X14: María sella la venganza por la que tanto sufrió

El plan de venganza de María se había visto alterado por la traición de su hermana, en el penúltimo capítulo de la serie.  Amparo, que ya la vendió por una vida mejor 13 años después, repetía ahora por mantenerse junto a su hijo.

Enrique estaba a punto de ver como todo su mundo se desmoronaba, pero en el último instante su nuera le daba la carta de dar con Mercedes Dantés, con su sobrina María y acabar con ella. Y eso pretendieron él y su mano derecha Álex. Éste se iba a encargar de hacerla desaparecer, mientras el patrón de los Vergel ponía pies en polvorosa y cruzaba el charco rumbo a México.

Con Luisa pagando los platos rotos y con el cadáver fresco de María, o eso creía Enrique, él podría vivir los últimos años de su vida entre sol y copas. Sin más preocupaciones, aunque con el dolor de la lejanía de su nieto.

La venganza llegó en México

Pero a Alberto Betancourt –nuevo nombre de Enrique- no iba a vivir en un paraíso caribeño. Pronto en el hotel todo empezó a torcerse. Y las señales que le llegaban le hacía temer por su seguridad. Una cabeza de cerdo inundaba de sangre su cama y él preso del pavor acudía raudo a alertar a la dirección del hotel. Pero, al subir allí no había. Esa amenaza al más puro estilo de El Padrino podía no haber sido real

Si bien, él sabía que lo era. Temía que María o alguien de ella estuvieran siguiéndole los pasos. Y así era. Allí estaba María, que no había muerto, marcando muy de cerca a su tío.

Aún le quedaba un golpe maestro: el envío de una foto de Álex muerto al móvil llevó a Enrique a querer huir, pero sus tarjetas no funcionaban. Cuando estaba al borde de la cólera, le dijeron que estaba todo pagado. Pero por Mercedes Dantés El fantasma volvía a por él.

Allí estaba María, en su coche, le condujo a la playa y le hizo ver todo el daño que provocó. Además, le confesó la muerte de Bruno. Su vida ya tenía poco sentido. Lejos, sin poder y sin dinero. María le dejó la solución en forma de pistola. Él sólo se limitó a apretar el gatillo.

Antes de suicidarse quiso confesarle, para dañarle, la traición de Amparo. Ahora, una vez muerto Enrique era momento de vengarse de su hermana, la que no dudó en traicionarla. A ella no la iba a empujar a quitarse la vida; sino a la vida que a ella le tocó vivir. Rumbo a China a ser prostituida.

Le tocaba el turno de pagar a Amparo 

Pero ese final, era mancharse demasiado las manos para María y así lo vio Pablo que le obligó a que no hiciera eso. Al final, no lo hizo. Al igual que para Luisa hubo un final a la lauta –acabó sola frente a la tumba de Enrique y odiando a su hija- para Amparo tenía que haber otro hecho a su medida.

Y Así, lo vio María cuando le descubrió que todo el dinero que un día tuvo lo iba a perder. Todo iba a ser embargado. Si quería hacer cosas por su hijo, no le iba a quedar otra que volver a trabajar. Y así acaba Amparo, rumbo al pueblo, con el orgullo herido de alguien que se creía que era superior.

María, por su parte, encontrando por fin la felicidad en los brazos de  Pablo y en la compañía de su hermana pequeña María. Un final feliz, porque los buenos aunque sufran merecen vencer.

Pero, en Sin Identidad había de haber un guiño final y ver a Quique Vergel (seis años después) yendo a Suiza a por el dinero de una cuenta, no vaticina nada bueno. Él también quiere vengarse. Esa será otra historia. 

Fotos: Atresmedia

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