Pasado y futuro de Julia Otero

Ella misma lo contó este lunes en su programa de Onda Cero. Julia Otero tiene cáncer y se ausentará un tiempo para curarse. Lo ha anunciado con su habitual naturalidad y contundencia, sin paños calientes, ofreciendo ella misma la noticia de su enfermedad. Lleva desde 2007 acompañando las tardes de muchísimas y muchísimos oyentes en Julia en la Onda pero antes fue icono televisivo de cuando la televisión era otra cosa.

Ahora resultaría complicado hacer hueco en la parrilla a esa Julia Otero que sentaba a sus adorados socialistas a conversar en Las cerezas, programa de TVE con el que volvió al prime time pero ya no era lo mismo, ya estaban los jorgejavieres y otras finas hierbas de la nueva televisión vociferante. Entrevistar a Rodríguez Ibarra en hora punta de la tele resultaba suicida y en dos temporadas quedó finiquitado el proyecto.

Barcelonesa de Poble Sec nacida en la parroquia gallega de As, Julia Otero estudió Filología Hispánica aunque su vocación fue comunicar y se enamoró de la radio jovencísima y comenzó su carrera en Radio Sabadell para luego saltar a Onda Meridiana y coincidir con Carlos Herrera y José Manuel Parada en un capítulo de sus existencias anteriores en el que ni uno era tan carca ni el otro tan Cine de barrio

De la radio dio el salto a la tele en 1987 presentando '3 x 4', que era un concurso en el UHF que luego fue La2.

La verdad es que Julia Otero, con 61 años, está casi igual que cuando presentaba aquel programa. 

Y luego hizo otros. La luna, por ejemplo. Siempre entre lo moderno y lo progre.

Qué tiempos aquellos, finales de los 80 y principios de los 90,que hasta Àngel Casas hacía programas en TVE que acababan con un striptease.

El caso es que Julia Otero tuvo su gran momento televisivo y luego volvió a la radio pero, cuando la aznarista Telefónica afín al PP compró Onda Cero a la ONCE, a ella la echaron y dicen que fue por su querencia sociata. Se fue, pasó por Punto Radio donde hacía el tramo final de protagonistas cuando Luis del Olmo se iba , y regresó a Onda Cero cuando Planeta compró la cadena.

Mientras, iba haciendo cositas en la tele, de Pascuas a Ramos.

Y ahí ha seguido, con Julia en la Onda y su elegante forma de entretener, su ironía, el ritmo endiablado que tiene su espacio radiofónico. Francino también nos gusta, sobre todo en la parte de Benjamín Prado, pero a cada cual lo suyo. 

Julia Otero es la televisión moderna al estilo de los 80, con sus decorados que tenían rótulos de neón y la fe en la palabra del comunicador o comunicadora a quien se encomendase el liderazgo del espacio. Ahora hay que hablar demasiado alto. Miren el lamento de  Maestre al iniciar su semana laboral de tertulia en terulia. Julia Otero es otra cosa. Y tiene un público fiel, abundante, que aguardará su feliz regreso.

Ánimo, Julia.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Elogio de Radio 3

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Toda serie de éxito que se precie es recordada por la cantidad de oportunidades que dio para que aparezcan nuevos talentos; de esta forma, algunas se convierten en una cantera de actores y actrices.

Para todo siempre hay una primera vez, e incluso los que acaban siendo estrellas pasaron un día por el rigor de tener que afrontar una primera grabación. El miedo al equívoco y a no gustar. Y Los magos de Waverly Place se puede enorgullecer, de además de ser un éxito como ficción, ser el trampolín a la carrera de actores que empezaban a apuntar alto.  

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Cristna y Blanca; Blanca y Cristina. Lo mismo nos da que nos da lo mismo. Estamos hablando de, quizás, las dos televisivas más deseadas del momento. Cada una a su estilo, cada una con su sello personal, pero Cristina Pedroche y Blanca Suárez cuentan sus fans por millones. Cifra que aumenta cada día.

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El cine, casi como norma habitual, busca trasmitir muchas de las realidades de la vida: el dolor, el llanto, la alegría, y cómo no iba hacerlo, también la pasión que se puede llegar a sentir por otra persona.

Para que el director consiga que el espectador entienda esa pasión no basta sólo con las imágenes, con las palabras que los actores se digan, ni las caricias que se den. La música que acompañe al momento es casi tan importante como el resto de lo mostrado.

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