Por 25 pesetas: expresiones escuchadas en bares de toda la vida

Ni la Selección Española, ni Rafa Nadal, ni Eurovisión, ni siquiera Cortylandia. Si hay algo que une a todos los españoles son los bares. 

Quien más, quien menos, ha pisado un bar miles de veces. Algunos, en poco más de una semana. Lo cierto es que los bares son los puntos de encuentro de millones de ciudadanos desde hace décadas. 

Una buena charla entre cuñados, un café calentito en pleno invierno o su contraria cerveza fresquita en verano, son placeres que solo se encuentran en estos sagrados locales. 

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Unos sagrados locales que tienen en sus camareros los apóstoles que reparten los panes y los peces entre los feligreses habituales y esporádicos. 

En España, curiosamente, se ha llegado a un punto en el que conviven dos tipos opuestos de camareros. Los primeros, modernos, cachas, tatuados, altamente flipados y con precios desorbitados por todo lo que sirvan.

Los segundos, los camareros de siempre. Los de toda la vida. Los del palillo en los dientes, el peine en el bolsillo de la camisa y el boli en la oreja. 

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Como dijo Morfeo a Neo, sólo una de esas vidas nos interesa. En concreto, la de los camareros de siempre. Y es que gracias a un tuitero, se han recopilado algunas de las frasese legendarias que se repiten, como un mantra, en los bares con solera de toda la geografía española. 

Frases de ayer, hoy y siempre que llevan más de medio siglo gritándose a voz en grito y lo seguirán haciendo otro medio siglo más. Y lo que te rondaré morena. ¿Hay algo más cañí que un camarero gritando "¡booooote!", mientras echa 20 céntimos al cerdito de cerámica que cuelga del techo, mientras toca la campana que hay al lado? Que nunca nos falte. 

Fotos: Gtres

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Acogerse al dicho de que segundas partes nunca fueron buenas  sería lo más adecuado para analizar cómo fue el comportamiento de algunas secuelas de filmes que triunfaron en su primera puesta en escena, pero que en un segundo round no resultaron nada del otro mundo.

Algunas levantaron una expectación tan grande que el golpazo en taquilla sonó hasta en los lugares más recónditos. El gasto de producción y promoción no acaba siendo justificado cuando se hacen las cuentas finales. Son muchos los ejemplos que a lo largo de los últimos años se han podido ver.

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Arrancó sin muchas pretensiones y no haciendo mucho ruido pero se mantuvo durante cinco años haciendo que los cotilleos de un grupo de compañeros de colegio pijos del Upper East Side neoyoquino fueran la comidilla de muchas espectadores en todo el mundo.

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Jessica Alba, Olivia Wilde, Helen Mirren... Todas ellas tienen dos cosas en común (entre otras muchas): son estrellas de Hollywood... ¡y usuarias habituales de Metro y no son las únicas! Cuando cojas el suburbano, fíjate junto a quien vas sentado, puede ser toda una superstar. 

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