Tamara Falcó, la estrella televisiva sin filtro

Conocemos a Tamara Falcó desde que nació. Hija de la conocidísima Isabel Preysler y del no menos conocido, además de multimillonario y desgraciadamente fallecido por Covid Marqués de Griñón, Tamara siempre ha vivido entre algodones y tenía todas las papeletas para caer mal pero lo cierto es que no es así.

Su buen humor y aparente inocencia han encandilado al público, sobre todo, desde su exitosa participación en 'MasterChef Celebrity'.

Pero quizá por su candidez o, quizá, porque nunca ha tenido por qué medir sus palabras, a veces sus declaraciones públicas son foco de polémicas. Y es que Tamara Falcó no tiene filtro, para bien y para mal.

Su última polémica ha surgido a raíz de su postura frente a la vacuna AstraZeneca. En medio de la tertulia de 'El Hormiguero', programa en el que colabora, la hija de Isabel Preysler dijo que ella quería poder elegir qué vacuna ponerse. Pablo Motos le preguntó qué haría si le ofreciesen AstraZeneca y ella contestó entre risas: "Diría 'chao, pescao'".

Los espectadores no tardaron en dar su opinión en redes sociales calificando de vergonzoso que se diese cabida a este tipo de opiniones en programas tan masivos como 'El Hormiguero'.

Pero no ha sido ésta la única polémica de Tamara. A las puertas de las elecciones a la Comunidad de Madrid, dejó muy clara su postura sobre el candidato Pablo Iglesias: "Podemos, en Madrid no te queremos", dijo ante el asombro del resto de tertulianos que, rápidamente, contestaron que quizá sí había madrileños que apoyaban a la formación morada.

Sus declaraciones tuvieron repercusión en otros programas de la cadena, como en 'Espejo Público', donde Susanna Grisso afeó este comentario: “Ella habla como si tuviera representación sobre todo el electorado madrileño, ¿no? Es el eslogan de Tamara, que últimamente habla mucho”, dijo la presentadora. “Mira que me cae bien Tamara, pero tampoco me parece el referente social e intelectual apropiado”, afirmó otra de las colaboradores del programa de Antena 3.

Otra de sus polémicas y recientes declaraciones fueron a tenor de la entrevista que ofrecieron el príncipe Harry y su mujer, Meghan Markle, en las que acusaban de racismo a la Casa Real Británica. “Ellos están educados de una forma muy estricta y es difícil meterse ahí... Pero creo que si llevas un noviazgo y te casas con él, lo haces con sus circunstancias. Es un poco raro que de repente todo esto te pille de sorpresa”, afirmó en 'El Hormiguero'. Como si el hecho de pertenecer a la realeza les diera carta blanca para manifestar actitudes racistas.

Continuamos para bingo. Tamara tuvo que pedir perdón por saltarse el confinamiento perimetral no una, sino dos veces. "Te has saltado las medidas dos veces y te llaman la reina de la noche", le dijo Pablo Motos el pasado 2 de diciembre. "Quiero pedir perdón. El martes fui a cenar a La Moraleja, pero no me di cuenta que en Madrid estábamos confinados y no podíamos salir.

Lo supe cuando al salir del restaurante vi que había muchos paparazzi", se excusó ella. Además, Tamara Falcó confesó haberse saltado las normas otra vez, al haber ido a cenar a casa de un amigo y haber vuelto a su casa más tarde de lo que indicaba el toque de queda en aquel momento (las doce de la noche) porque "estaba muy cómoda con mis amigos".

Parece que su trabajo en 'El Hormiguero' no le viene del todo bien a la actual Marquesa de Griñón. De momento, sigue siendo un personaje muy querido y su actitud inocente sigue gustando mucho al público pero quizá debería medir más sus palabras para dejar de ser el foco de la polémica. Por la boca muere el pez, Tamara.

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Madrid es libre. 

Por fin. 

Cualquiera diría que el PP no lleva gobernando 26 años en la Comunidad de Madrid, viendo la campaña que han hecho. 

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Lo saben bien quienes acuden al plató de Sálvame con asiduidad: la televisión es una trituradora de carne en la cual eres un personaje querido durante una o dos temporadas pero después, para amenizar la sobremesa, se te convierte en villano y te insultan por la calle. En el caso de Pablo Iglesias este mecanismo televisivo se llevó al extremo y el chaval con coleta tan simpático a cuyo domicilio vallecano acudió Ana Rosa Quintana se transformó últimamente en un ser demoniaco al cual Vicente Vallés exorcizaba casi todos los días.

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La vida sigue y, una vez superado el batacazo del progresismo en las elecciones madrileñas, Ismael Serrano ha salido en Zapeando y ha demostrado que el humor no tiene por qué decaer ni tan siquiera en momentos políticamente tan catastróficos para alguien de izquierdas como él. Oye, así es la existencia, una montaña rusa en la que hoy Salvador Illa ganas las elecciones en Cataluña (y no sirve para nada) y mañana las gana Ayuso en Madrid (y vaya si sirve). 

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