Un debate soporífero

Fue una colección de monólogos y cuando la cosa se calentaba ahí estaba Xabier Fortes para cortar el rollo pese a que pidiera a los candidatos que (con la debida educación) "se perdieran el respeto", como si animase a los recién llegados a un club de intercambio de parejas. Pero no pasó nada. A los cuatro asistentes a la contienda se les percibía atenazados por el miedo a errar así que practicaron el tranquiler ese que anuncian en la radio con estruendo de sonoros ronquidos.

Ninguno brilló especialmente y el que más arriesgó, Albert Rivera, lo hizo con una foto enmarcada de Torra y Sánchez que daba risa y un "¿escuchan eso? Es el silencio" de cursilería abrumadora.

¿Ganadores y perdedores? Qué más da. Todo fue aburrido y el formato, con un milimétrico control de los tiempos y sin repreguntas, resultó anticuado y tibio.

Escriben los aduladores que Pedro Sánchez mantuvo durante toda la noche un "tono presidencial" para disimular que se limitó a soltar su argumentario sin atender a lo que se le requería. Se estaba hablando del salario mínimo y Sánchez dijo: "Hoy es el Día Mundial de la Tierra". Y todo así. A su aire. Recitando su temario escrito, a veces, con tono de monólogo de Comedy Central. Porque, según dicen, parte de sus discursos se los escribe en Moncloa un monologuista.

Por no contestar ni contestó a Pablo Iglesias cuando le reiteró una pregunta fundamental: ¿pactará el PSOE con Ciudadanos? El deseo se escapó por los ojos de Sánchez cuando miró a Rivera, tan cerquita, y le dijo: "Qué decepción, yo que pacté con usted".

En cuanto a Pablo Casado, estuvo entre el aturdimiento y la reiteración permanente y se le da por derrotado en las tertulias aunque tampoco sé muy bien por qué.

Pablo Iglesias con la Constitución en miniatura que lleva a todos lados. Estuvo bien. Sin más.

Y luego el minuto de oro. Rivera, ya lo hemos dicho, hizo un poco el ridículo. A Pedro Sánchez le regaló el realizador, para acabar, un zoom dramático hacia su rostro que dio a sus palabras el empaque del que carecía el contenido de su discurso. Menudo tostón. Y aún así el debate de TVE hizo buena audiencia. 

Nadie echó de menos a VOX. Ya les llamarán hoy en Espejo Público.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Lecciones de (anti)periodismo de Javier Negre

Fotos: Gtres

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Sí, han pasado cuatro días desde que Pablo Casado se coló, sin darse cuenta (guiño, guiño, pisotón) en una misa homenaje a Franco. 

A quién no le ha pasado que va a coger leche semidesnatada y acaba cogiendo entera; que se va a tomar un algo fresquito el viernes y termina volviendo a casa el lunes por la mañana. 

Más allá de la confusión, hay que reconocer que el asunto ha traído cola y ha acaparado más portadas y reacciones de las que cabría esperar. 

He aquí la versión de 

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Está claro que el año 2021 se le está haciendo largo a Paz Padilla. 

Tras ser apartada de Got Talent, y ver como Mediaset liquidaba A Simple Vista, su nuevo programa en Cuatro, con tan sólo dos semanas de emisiones, en su regreso a Sálvame ha visto cómo se le revolvía una invitada. 

Y no una invitada cualquiera, sino Mayra Gómez Kemp, la legendaria presentadora del Un, dos, tres... y una de las televisivas más amables y correctas que ha pasado por el programa. 

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Ingrid García Jonsson sigue siendo de lo mejor que ha pasado por La Resistencia 

Y por muchos años que pasen, está claro que cada intervención suya, lo seguirá siendo. 

Y para quienes piensen que la actriz llega al programa, se sienta y charla de lo que va surgiendo, que sepan que están equivocados. 

Puede, por ejemplo, acudir al plató donde Broncano es el jefe... a robar.

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