15 tramposos olímpicos que pasaron a la historia (negra) de los Juegos

Los Juegos Olímpicos, como las Elecciones Generales en España (al menos hasta hace poco), se celebran cada cuatro años. Eso sí, a diferencia de la cita electoral, las Olimpiadas tienen más de un siglo de tradición y a ellas concurren los mejores representantes de cada país. 

Ahora, si hay algo que política y deporte olímpico tienen en común, es que en ambas hay tramposos. Participantes que optan por el camino corto para alcanzar la gloria y que, sólo a veces, son pillados. Y que, sólo a veces, tienen represalias. Curioso paralelismo político/deportivo, ¿verdad? 

Marion-Jones

Nos guste o no, el gen competitivo del ser humano, lleva a más de uno a traspasar los límites, a veces sin rubor alguno, para alcanzar sus objetivos. Y esto es así desde que el mundo es mundo. Y en este caso concreto, desde que las Olimpiadas son Olimpiadas. 

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En concreto, desde las primeras de la era moderna, celebradas en Atenas, en 1896, auspiciadas por el recién formado Comité Olímpico Internacional, creado dos años antes por el Barón de Coubertin. Ese año comenzaron los Juegos Olímpicos tal y como los conocemos y ese año se pilló al primer tramposo. 

Spiridon Belokas - Atenas 1896 - Maratón

El bueno de Spiridon, además de nombre de medicamento, tenía más cara que espalda. Eso sí, ni con trampas ganó la prueba de Maratón, en la que quedó tercero. Un bronce que le duró segundos colgado en el cuello, tras descubrirse que había realizado parte del recorrido en un carro. Descalificación directa y dudoso honor de ser el primer mentiroso olímpico.

Fred Lorz - St. Louis 1904 - Maratón

Aunque cueste creerlo, Fred Lorz es un tipo con suerte, pues durante mucho tiempo se le tuvo como el primer estafador en unos Juegos, hasta el descubrimiento de Spiridon. Un alivio relativo pero alivio para la memoria del segundo fraude olímpico, quien llegó a recorrer hasta 11 kilómetros de la prueba en el coche de un funcionario

Maraton

Lo mejor es que, según alegó, cuando llegó al estadio quiso entrar corriendo para gastar una broma. Las conocidas como bromis olímpicas. Pero claro, cuando la gente empezó a jalearle, Fred Lorz se vino arriba y llegó a la meta. Incluso Alice Roosvelt, hija del presidente Theodore Roosevelt, llegó a ponerle la medalla. Le acabaron pillando. Eso sí, en 1905 se quitó la espina, ganando el Maratón de Boston. Algo es algo. 

Stella Walsh - Los Ángeles 1932 - Atletismo

Polaca de nacimiento, estadonuidense de adopción, era un portento físico. Fue la primera mujer en superar los 6,02 metros en salto de longitud y se llevó el oro en los 100 metros de las Olimpiadas de 1932, con 21 años. 

Salida

48 años después, fatalidades de la vida, un asaltante entró a robar en el supermercado que estaba Stella, con la mala fortuna que recibió varios disparos y murió. Era 1980 y la deportista tenía 69 años. ¿La deportista? La autopsia trajo sorpresa, pues Stella tenía órganos reproductores masculinos, ergo, era un hombre. Stello. Adiós títulos, a título póstumo. 

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Dora Ratjen - Berlín 1936 - Salto de Longitud

Como dirían Los Suaves, Dora se llamaba Hermann. Tal cual. Y lo mejor es que ni siquiera ganó medalla, pues quedó cuarta (cuarto mejor dicho en la prueba). Eso sí, dos años más tarde, alcanzó el récord del mundo en el Europeo de Viena. Cuando se descubrió que era un hombre, ese mismo año, aseguró que los nazis le habían obligado.

Salto-Longituf

Le quitaron todos sus títulos y anularon sus marcas, la internaron en un psiquiátrico durante seis meses y le asignaron nuevo nombre: Heinrich. Hombre ya. 

Knud Enemark Jensen - Roma 1960 - Ciclismo

Este ciclista danés ostenta otro dudoso honor: el de ser el primer olímpico dopado en morir durante la competición. Tal cual. El ciclista, campéon nórdico ese mismo año, formaba parte del equipo danés de los 100 km por equipos, cuando en plena carrera, cayó fulminado y sin vida a un lado de la carretera. 

Ciclismo

La autopsia desveló que el ciclista murió de un infarto. Había tomado Roniacol antes de la carrera. Se trata de un potente estimulador y vasodilatador, que pudo hacerle reacción al combinarse con anfetaminas. El objetivo de esta mezcla era potenciar la circulación de sangre. Consiguió lo contrario, que dejara de circular. 

Hans-Gunnar Liljenwall - México 1968 - Pentatlón

Amigo, Hans, seguro que te lo han dicho en más de una ocasión pero si Spiridon fue el primer tramposo olímpico pillado, tú fuiste el primer tramposo olímpico pillado... ¡por pringado! El pentatleta estaba algo nervioso antes de la prueba de Atletismo, por lo que optó por la solución rápida: dos cervezas a pecho descubierto y a volar. 

Pues bien, en esas Olimpiadas se aplicaron las primeras pruebas antidopaje y, cosas de la vida, la cerveza estaba entre los elementos prohibidos. Hans-Gunnar se fue a Suecia compuesto, sin su medalla de bronce y con cara de WTF ha pasado aquí. Si bebes, no compitas. 

Boris Onischenko - Montreal 1976 - Esgrima

Ni en uno, ni en dos, hasta en tres Juegos participó este esgrimista ruso. En su caso, a la tercera no fue la vencida, pues en Montreal descubrieron que llevaba... ¡un interruptor en el florete! Al activarlo, marcaba a sus rivales como tocados. Al final, fue él quien se quedó hundido. ¿Dónde llevaba el interruptor escondido? Está claro: en un estouché

Esgrima

Alemania - Montreal 1976 - Natación

Alemania del Este, durante más de 20 años, tuvo un programa secreto, controlado por el Gobierno, para suministrar vitaminas a su equipo nacional de Natación. El plan comenzaba en la adolescencia de los deportistas y así, el equipo pasó de ganar 11 medallas en ocho años, a llevarse 18 metales en los Juegos de Montreal. 

Natacion

El engaño se descubrió años más tarde, en 1990, tras la reunificación de Alemania. Lo más curioso (por ser finos) es que no tuvieron que devolver una sola medalla. Injusticien. 

Ben Johnson - Seúl 1988 - Atletismo

La prueba reina de las Olimpiadas, los 100 metros lisos. El mundo entero mirando y va el bueno (permítase el eufemismo) de Ben Johnson y bate el récord del mundo en 4 centésimas dejándolo en un bestial 9,79 segundos. Es más, el estadounidense apostaba a que su récord duraría 100 años. Se equivocó. 

Duró minutos. Los que tardó el Doctor Park Jong en analizar, a escasos metros de la pista, la orina de los cuatro primero clasificados y confirmar que en la de Johnson había stanozoloun potente esteroide que le convirtió en la vergüenza deportiva nacional de su país. El oro se fue a USA, y fue para Carl Lewis, quien había sido segundo.  

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Tonya Harding - Albertville 1992 (Invierno) - Patinaje

Tonya Harding y Nancy Kerrigan eran las dos mejores patinadoras artísticas de finales de los 80 y principios de los 90. Pero el pique alcanzó tintes dramáticos cuando la señorita Harding optó por partirle las piernas a su rival. Tal cual. 

Un matón acorraló a Nancy Kerrigan, a principios de 1994, y le golpeó la rodilla con una tubería. Lo peor es que el COI no la suspendió, porque amenazó con llevarles a juicio. Eso sí, al menos, en la siguiente prueba que se midieron, Karrigan acabó segunda y Harding octava. Jusiticia poética y deportiva. 

Marion Jones - Sidney 2000 - Atletismo

Quién no conoce su historia, está condenado a repetir la historia, decía Paul Preston en general, pero seguro que pensando en lo que le iba a pasar a Marion Jones en los Juegos Olímpicos de Sydney, donde ganó... ¡5 medallas! 

Fueron tres oros y dos bronces en unas pruebas de Atletismo que dominó con puño de hierro y vena de oro. Y es que, años más tarde, se descubrió que había consumido un esteroide conocido como The Clear. Perdió sus títulos, fue a la cárcel durante seis meses y pasó un infierno hasta que pudo comenzar a rehacer su vida. Corrió demasiado. 

Selección Española - Sidney 2000 - Baloncesto

A ver, no seamos más papistas que el Papa. Este episodio del deporte español fue absolutamente lamentable. Y lo peor, ocurrió en los Juegos Paralímpicos de Sidney. Símbolo de concordia e integración, para el equipo de Baloncesto español, pesaba más la victoria que cualquier valor deportivo. 

La Roja ganó la medalla de oro sin problemas. Arrasando que es gerundio. Al poco tiempo se descubrió que 10 de los 12 jugadores no eran discapacitados intelectuales. Muchos jugaban en Liga EBA, incluso uno que era periodista sejustificó diciendo que estaba infiltrado para hacer un reportaje. Bochornosa imagen la que dimos al mundo. 

Justin Gatlin - Atenas 2004 - Atletismo

El caso de Gatlin es curioso y sospechoso. A saber. En 2001 le pillan un positivo de anfetaminas, pero recurre, alega que era medicación para su déficit de atención y le levantan la sanción de dos años. Así, llega a Atenas y gana tres medallas en Atletismo, incluido el oro en 100 metros lisos. 

Pero resulta que en 2006 vuelve a dar positivo por testosterona y esta vez no tiene excusa. Culpable y condenado. Eso sí, lo que hubiera sido sanción de por vida, se quedan en ocho años, y pérdida de sus marcas, a cambio de colaborar con la Agencia Antidopaje USA. De hecho, al final la sanción se quedó en cuatro años. Lo dicho, curioso y sospechoso. 

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Vanderlei Cordeiro de Lima - Atenas 2004 - Maratón

En este caso, no fue el deportista quien hizo trampas, sino un invitado inesperado que manchó el deporte para siempre: Cornelius Horan. Este ex sacerdote es un habitual de la interrupción de eventos de máxima audiencia y sabía que un maratón olímpico lo era. 

Ni corto ni perezoso, faltando 10 kilómetros para terminar la prueba, y cuando llegó el maratoniano brasileño, con medio minuto de ventaja sobre el segundo, Cornelius Horan saltó a la pista, tras burlar la lamentable vigilancia, y empujó al atleta. Éste cayó al suelo y sufrió calambres la última parte de la prueba que tenía encarrilada. Terminó en tercer lugar y destrozado psicológicamente.

Ángel Valodia Matos - Beijing 2008 - Tae Kwon Do

El luchador cubano había ganado el oro en Sidney y, ocho años más tarde, peleaba y se imponía por el bronce con el kazako Arman Chilmanov. Por desgracia, Valodia Matos se lesionó y, como dicta el reglamento, tuvo un minuto para ser atendido. Al ir a volver, y para sorpresa de todos, el árbitro, Chekir Chelbat, lo descalificó por pasarse del tiempo.

¿Qué hizo el cubano? Lo típico... ¡agredir al árbitro! ¿Qué hizo el árbitro? Mantener su decisión, pese a la guasca ¿Qué hizo Valodia Matos? Golpear de nuevo, esta vez en la cabeza, a un juez que intentaba mediar entre ambos. Obviamente, el luchador cubano perdió el combate y fue sancionado de por vida para competir oficialmente. Aunque seguro que de forma oficiosa, se ha pegado con más de uno. Y sin tatami de por medio.

Fotos y vídeo: Gtres, Instagram y Youtube

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Mariano Rajoy ya sonaba a antiguo cuando era presidente del Gobierno. Ahora suena antediluviano. 

A pesar de todo, el ya retirado político ha tenido un baño de masas populares en la presentación de su segundo libroPolítica para adultos. 

Sin entrar en el contenido del libro, los invitados y las cobras que se han hecho, si algo ha recordado el sarao de Rajoy es lo tremendamente memeable (si se nos permite la palabra) que es el ex presidente de Gobierno. 

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Mariano Rajoy ha vuelto, al menos por un día, a la primera línea informativa

Y lo ha hecho para presentar un libro titulado Política para adultos. 

Curiosamente, dos de sus invitados han hecho caso omiso a lo que propone el libro y han protagonizado una cobra que ha dado mucho que hablar. 

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Camino de los dos años de pandemia, muchos medios siguen dispuestos a dar consejos realmente cuestionables a la población. 

Tal es así que, recientemenre, en Ya es mediodía, sorprendían con la que venían a denominar Dieta por Infección de Covid-19

Básicamente, era una dieta "para ganar peso ante la falta de olfato y gusto que origina el Covid-19". 

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