Buscando a los últimos hippies (en 5 playas españolas)

Buscando a los últimos hippies (en 5 playas españolas)

John Lennon, allá por la década de los 60 del pretérito siglo XX, se perdió por los desiertos almerienses y sus (por entonces) absolutamente vírgenes playas solitarias.

De Almería a (naturalmente) Ibiza pasando por las gallegas islas Cíes, hubo hippies en España que tomaron baños de luna en los arenales inmensos que la península ibérica (y Canarias) ofrece al visitante.

Hubo hippies (y muchos) incluso en Torremolinos.

¿Quedan todavía hippies o similares en España?

He aquí algunas playas donde todavía pueden avistarse tribus de hijos del amor que llevan flores en el pelo y aprovechan los veranos para hacer el saludo al sol cada amanecer y tocar los tambores de madrugada.

No pidas total autenticidad. Tampoco es eso.

El último hippy verdadero se jubiló hace no demasiado y en las últimas elecciones estadounidenses votó a Trump. Times are changing.

1. Cala San Pedro (Almería)

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 

 
 
 

 
 

Una publicación compartida de Claudine (@insta_cloudys) el 4 Mar, 2020 a las 4:25 PST

En Almería existe una cala recóndita donde acampan hippies aunque a alguna gente del lugar no les acaba de gustar porque (dicen) ensucian mucho. Polémicas aparte, lo cierto es que Cala San Pedro es uno de los rincones más bellos del cabo de Gata. No resulta fácil llegar. O se camina durante una hora por caminos de cabras o se alquila un bote desde Las Negras para arribar a este paraíso que, sin embargo, se llena hasta los topes en agosto. Ya nada es lo que era. Pero el espectáculo merece la pena.

2. Caños de Meca (Cádiz)

 

Window onto the blue

Una publicación compartida de Antonio (@aramosramirez) el 28 de Jun de 2015 a la(s) 9:46 PDT

Entre los riscos que caen sobre el mar, escondidos en las calas rocosas, hay hippies de Caños de Meca que resisten frente al sistema. También hay un par de chiringuitos muy interesantes para beber mojitos y, sobre todo, uno de los atardeceres más bellos de la costa gaditana. Naturalmente que la masificación ha atraído también, sobre todo en ciertas fechas, a ese público que carga con una nevera repleta de cervezas hasta el último confín. Pero hay ratos que la magia persiste y ellos todavía no han llegado.

3. Blue Bar (Formentera)

 

Sono venuta a Formentera anni fa con degli amici ospitata da loro perchè io non me lo sarei potuta permettere. L’avevo sognata per anni questa mitica Formentera, ma gli attacchi di panico mi avevano tenuta chiusa in una gabbia. Poi la vita prende direzioni imprevedibili e le gabbie diventano strette. La forza di rompere anche solo una maglia di una rete metallica innesca un effetto valanga che ti porta avanti sempre più velocemente. Certo. Guardi chi scivola leggero sulle cose con naturalezza e ti senti una scema, disadattata, sfigata con gli elefanti nella testa e i granchi nello stomaco. Ma ognuno ha la sua strada da percorrere,i suoi tempi, i suoi inciampi. Io sono arrivata qui. Sono ancora Cristina e il blue bar è ancora blue. E se ce l’ho fatta io ce la potete fare tutte. (Tipo Costanzo con la camicia) #estetistacinica #cinicomood #cinicostyle

Una publicación compartida de Estetista Cinica (@estetistacinica) el 22 de Jul de 2017 a la(s) 10:07 PDT

Otro lugar espléndido para ver la caída del sol. Antes de que la isla se hunda bajo el peso del turismo de masas, acudan al Blue Bar, donde los hippies de antaño abrevaban en paz y amor. Superviviente en Platja Mitgorn de los viejos chiringuitos fundados en los 60 y 70 y con su simpático marcianito con el símbolo de la paz que todo el mundo toca a pesar de que un rótulo brame ¡No tocar! Algún día que otro, quizás, asome algún hippy por aqui pero, generalmente, están vendiendo sus cosas en el mercadillo de La Mola.

4. Benirrás (Ibiza)

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 

 
 
 

 
 

Una publicación compartida de (@bidustar) el 12 Sep, 2016 a las 12:57 PDT

Venga, va, incluyamos Benirrás y su fiesta de los tambores en esta lista y dejemoslo correr. Sí, algún hippy se esconde todavía en esta preciosa cala. También hay mercadillo. Y muchísimos turistas. Es el signo de los tiempos.

5. Cabo Cope (Murcia)

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 

 
 
 

 
 

Una publicación compartida de Rookie Campers (@rookiecampers) el 10 Oct, 2016 a las 12:34 PDT

El secreto mejor guardado de la costa española. Se trata de un pedazo de litoral murciano entre Águilas y la provincia de Almería con lugares absolutamente vírgenes. Calas de arena fósil, aguas color turquesa y, sí, algún hippy sentado a la orilla, con su camioneta Volkswagen aparcada un poco más allá, contra el paisaje desértico. Que no corra demasiado la voz.

ADEMÁS: Un sorprendente cambio de estilo

Fotos: Cordon Press, Instagram