Las navidades de ‘La gran familia’

Las navidades de ‘La gran familia’

Un ciudadano español que se precie con más de cuatro décadas a sus espaldas, habrá visto La Gran Familia entre cuatro o cinco veces. Más que nada porque antes sólo había dos cadenas y porque era el gran clásico navideño por excelencia de nuestro país.

Tener 15 hijos puede parecer un infierno, pero para esta Gran Familia encabezada por Alberto Closas y Amparo Soler Leal, todo parece fácil.

Menos cuando se pierde Chencho en medio de la Plaza Mayor de Madrid, que se convierte en un drama. Pero un drama muy navideño, que es lo que cuenta.

La gran familia, realizada en 1962 por Fernando Palacios y producida por Pedro Masó, muestra las tribulaciones de una familia de clase media española con una muy especial particularidad: tienen 15 hijos. Naturalmente, los hay de todas las edades y, por lo tanto, con todos los problemas imaginables: desde las relaciones escolares al primer amor o, incluso, al primer trabajo, pues el espectro generacional de la familia era muy amplio…

A todo este jaleo había que añadir un abuelo, interpretado por el genial Pepe Isbert, y un padrino, un espléndido López Vázquez.

 

Distintos estudiosos del filme lo señalan como uno de los principales exponentes de la ideología de la dictadura franquista imperante en España en aquel momento. Supone una armoniosa conjunción de los valores del denominado desarrollismo con los del catolicismo tradicional. El fomento de la natalidad era uno de los objetivos del régimen y ello se refleja en diálogos como el que mantienen el padre interpretado por Alberto Closas y el funcionario del Ministerio de Hacienda que debe abonarle la gratificación por el número de hijos.

Puede que no sea una trama que triunfe hoy en día, pero resulta un interesante estudio sociológico de lo que ocurría en España durante la dictadura.

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