Una de las protagonistas de ‘¿Quién es Anna?’ demanda a Netflix

Una de las protagonistas de ‘¿Quién es Anna?’ demanda a Netflix

En febrero se estrenaba en Netflix ¿Quién es Anna?, una docuserie que narraba un rocambolesco caso real. Se trataba de las andanzas de Anna Sorokin, conocida como Anna Delvey, quien consiguió engañar a la élite neoyorkina haciéndose pasar por una heredera alemana consiguiendo que diferentes bancos y millonarios le sufragasen su costoso modo de vida.

Lo cierto es que, viendo la serie, se aprecia que Shonda Rhimes, creadora de la misma, siente bastante simpatía por la figura de Anna, sentimiento que no comparte por otros personajes de la misma que se supone que fueron las víctimas.

Y parece que eso va a costarle caro a Netflix.

La amenaza de demanda

Uno de los personajes en cuestión sale peor parada que el resto. Rachel Williams, quien fuera amiga de Anna hasta que contribuyó a su detención tras ser estafada por ella, ha presentado una demanda contra Netflix por difamación.

Netflix tomó una decisión deliberada con fines dramáticos para mostrar a Williams haciendo y diciendo cosas en la serie que la retratan como una persona codiciosa, esnob, desleal, deshonesta, cobarde, manipuladora y oportunista”, alegan los abogados de la demandante.

Pero no sólo eso sino que además, rizando el rizo, Williams acusa a la plataforma de retratarla de este modo por motivos empresariales, ya que todo podría haberse evitado si hubiera usado un nombre ficticio, como sí hicieron con la periodista Jessica Pressler.

¿Y por qué cree Williams que a ella no le dieron el mismo trato? “Quizá la razón fue que había elegido jugar para el otro equipo. Es decir, por HBO”, afirma. Y es que Rachel Williams había vendido los derechos de su experiencia con Anna Sorokin a su principal rival en la guerra del streaming y, según ella, esto les motivó a arruinar su reputación.

¿Se librará Netflix?

La plataforma intentó cubrirse las espaldas con un aviso al principio de cada episodio de ¿Quién es Anna? en el que dicen: “Toda esta historia es completamente cierta. Excepto por las partes que han sido totalmente inventadas“. De este modo, la plataforma intenta lanzar “balones fuera” en su descarga de responsabilidades por el camino elegido para el guion de esta miniserie.

Pero el pequeño detalle de dejar el nombre real de Rachel Williams y de dar detalles sobre su vida, perjudicando de forma directa su imagen, podría meterles en un problema. Eso sí, teniendo en cuenta que la serie tiene el privilegio de ser la séptima ficción de habla inglesa más vista de la plataforma, quizá ya la han amortizado con creces.

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