El fin de las salas de cine

De Cinema Paradiso hasta hoy se lleva hablando del ocaso de las salas de cine insistentemente. No obstante, continúan los cines resistiendo, sea en centros comerciales o en la madrileña Gran Vía. Aunque en esa principal arteria tengamos el Palacio de la Música esperando convertirse en un Mango o vaya usted a saber.

Cerraron recientemente los cines de Equinoccio en Zaratán, allá por Valladolid.

No se trata de una vetusta sala como la de Cinema Paradiso pero también da pena.

Lo de la Covid puede ser el definitivo canto del cisne.

Cuando todavía yo iba al cine (les confieso que mi reciente paternidad y el coronavirus han limitado mi asistencia a las salas casi al completo) solía mirar al resto del público y, como yo era muy de V.O. y Golem en la calle Martín de los Heros, allí sólo había gente mayor y a mis cuasicincuenta era el más joven en las butacas. Imagínense. Era como cuando vas al teatro a ver una de Jardiel Poncela, que todo son toses pleistocénicas recordando a Ismael Merlo y José Bódalo.

¿Sobrevivirán los cines?

Y, si lo hacen, ¿merece la pena que sobrevivan gracias a Padre no hay más que uno 2 de Santiago Segura? 

La respuesta es . (Sí a la supervivencia, a Padre no hay más que uno 2 allá cada cual).

Cuando pase toda esta catástrofe la gente querrá volver a la calle, salir de casa, y las adolescentes y los adolescentes precisarán de un lugar en penumbra donde tomarse de la mano mientras sorben cocacola, y las personas de edad querrán internarse en la oscuridad y someterse a la hipnosis de una proyección.

Quizá haya salas que no aguanten esta crisis.

Tal vez.

Las lloraremos. 

Pero hay que pensar en positivo, también se dijo que el teatro desaparecería y lo mantenemos vivo. Aunque el Pavón Kamikaze haya caído. Su bar sigue abierto.

Qué tiempos tan jodidos.

Aunque ¿existió algún tiempo que no lo fuera?

Lo que ya resulta ineludible es que coincidan los estrenos en salas de cine y plataformas de streaming, tendencia que se consolida y que quizá reste taquilla a las salas pero, la verdad, poco se puede hacer en esa batalla.

Ir al cine es una práctica que llevamos ejercitando desde que fuímos al estreno de La guerra de las galaxias en el derruido Real Cinema de la mano de papá y pretendo llevar a mi hijo de la mano a ver alguna futura película, por supuesto, así que arriba los corazones. Y menos llorar porque si ese cine de su ciudad ha cerrado es porque ni usted ni yo íbamos, igual que pasa con el Pavón Kamikaze, que si hubiera llenado a diario seguiría abierto. Y luego está la pandemia. Pero superaremos la pandemia y lo que haga falta. Hoy estoy optimista, mañana ya veremos.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Bagdad Cafe, Alan Rudolph y otros recuerdos de un cinéfilo de los 90

 

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Los Globos de Oro eran, según tópico repetido cada año, "antesala de los Oscar" hasta que estalló la controversia por su falta de diversidad racial y estos galardones cayeron en desgracia. De ser una fiesta a la que todo Hollywood acudía pasaron a convertirse en unos premios clandestinos, que en este 2022 no han tenido siquiera cadena que haya emitido una gala a puerta cerrada y de puro trámite. 

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El próximo 27 de marzo se celebrará la gala de los Oscar

Mes y medio antes, el 8 de febrero, se darán a conocer las nominaciones

Y que nadie se lleve a engaño. Pueden estar de capa caída, pueden ser injustos, pueden estar perdiendo audiencia y todo lo que tú quieras, pero no hay actor o actriz en el mundo, y sobre todo en Hollywood, que no sueñe con llevarse la estatuilla. 

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La historia de Raquel y Ares llegará a Netflix el próximo 4 de febrero. 

No obstante, la historia de Raquel y Ares ya cuenta con millones de seguidores en todo el mundo, gracias a la novela de Ariana Godoy, en la que se ha basado la película. 

Obviamente, el hype por este proyecto estaba en niveles insuperables. 

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