Religión contra ciencia: 'Raised by Wolves'

Una nave espacial atraviesa la barrera que rodea un planeta desconocido y se estrella contra el suelo árido de un paisaje desértico muy parecido al que veíamos en la carrera de vainas de 'Star Wars Episodio I: La amenaza fantasma'. Así comienza 'Raised by Wolves' la última serie de ciencia ficción de HBO (estrenada en Movistar+), firmada por, nada más y nada menos, que Ridley Scott. 
A un ritmo frenético, nos presentan a Madre y Padre, dos androides con una misión muy particular: crear (a falta de una palabra mejor) y criar a seis niños humanos que serán el germen de la nueva humanidad, destruida a consecuencia de una guerra.
Es en este punto donde se vislumbra el verdadero telón de fondo de 'Raised by Wolves': la pugna entre religión y ciencia. Y es que la guerra que terminó con la vida en la tierra de Ridley Scott, fue entre los seguidores de la religión mitraica y los ateos. Estos últimos, consideran que la ciencia es el único camino hacia el progreso puesto que "la fe en lo irreal alivia la mente humana pero también la debilita". Como el opio, suponemos.

Los androides crían a sus hijos en sus creencias, que no son otras que la ausencia de ellas. En palabras de Madre: creen "en la humanidad en sí misma, no en una deidad imaginaria", concepto que Campion, uno de los niños y voz en off que vertebra la serie, pone en duda constantemente.
Pero no son los únicos que buscan crear un nuevo mundo bajo sus propias creencias. Los mitraicos aparecen en el planeta en su arca, donde viajan los humanos que sobrevivieron a la extinción, con la misma intención que ellos.

Entre los mitraicos podemos destacar la presencia de dos caras conocidas: Travis Fimmel, que fue Ragnar en 'Vikingos'; y Matias Varela, estrella en 'Narcos' y visto en la segunda temporada de 'Hierro'. 

La amenaza a su forma de vida y a la misión para la que ha sido programada, hacen que Madre desvele su verdadera cara pasando de maternal a castigadora (y vaya si castiga).
Es difícil continuar hablando de la trama sin caer en el spoiler más detestable, pero solo os diremos que la acción, la muerte y la sangre comienza a tomar protagonismo hacia el final del primer capítulo y así continúa el resto de la temporada.

Unos androides muy humanos

Otro de los aspectos más interesantes de esta serie es la aparición de sentimientos humanos en seres creados por el hombre. Esta problemática ya la hemos visto en otros trabajos anteriores de Scott como 'Alien' o 'Blade Runner'.
Al comienzo del primer capítulo vemos llorar a Madre cuando cree que ha perdido a uno de sus hijos, dejando de lado las instrucciones para las que estaba programada, que la instaban a triturarlo para alimentar a los demás. Más adelante es Padre quien quiere echar por tierra el objetivo para el que le crearon intentando contactar con los mitraicos para que cuiden de su hijo cuando ellos ya no estén.

Estos sentimientos humanos que vemos replicados en androides son puros y podría decirse que nobles, pero existen otros sentimientos muy humanos y a su vez deleznables, que también comienzan a emerger. Es cuando el comportamiento de las máquinas se escapa al control de sus creadores y comienzan a actuar por sí mismas, cuando se desata la locura.

Una serie con dos hilos argumentales quizá un tanto trillados pero con un desarrollo impecable en un marco oscuro y apocalíptico que mezcla el misterio, la acción y las escenas más sangrientas. Todo ello agitado con maestría es lo que hace de esta serie una imprescindible para los amantes de la ciencia ficción. Y sí, ya está confirmada una segunda temporada.

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