Viajar en series / 'Breaking Bad' o la luz de Alburquerque

Iba a rodarse en California de los incentivos fiscales ofrecidos por Nuevo México sedujeron a los productores. Y así, de manera azarosa, se introdujo en Breaking Bad un elemento indespensable de la narración: la luz de Alburquerque, los horizontes desérticos de sus inmediaciones, el paisaje calcinante y la ciudad defendiéndose de los coyotes desde sus urbanizaciones con cesped. 

Una vez Breaking Bad se convirtió en clásico surgieron viajes a sus escenarios así que, para quien lo desee, existe el tour correspondiente que te conduce a la casa de Walter White, a la caravana donde todo empezó e, incluso, a Los Pollos Hermanos (que, en realidad, se llama Twisters).

Pero ¿hay algo más que hacer en Alburquerque y Nuevo México que seguir el rastro de Breaking Bad?

Pues sí. Resulta que miramos en Google y en Alburquerque existe, al parecer, un interesante Museo del Globo y un tranvía que nos lleva a la cima de la Sierra de Sandía, desde donde hay vistas estupendas.

En Nuevo México también está Santa Fe, que nos suena de antiquísimas películas del Oeste y, cómo no, un montón de impresionanes paisajes rocosos, con esos ocres que adornan algunos planos de la serie.

Los paisajes son importantes en una serie. Y la luz. Salvo que sea una serie de interiores. Pero ese no es el caso de Breaking Bad. Tiene su importancia que se desarrolle en Alburquerque. Un lugar en medio de ninguna parte donde un mediocre profesor de instituto realiza un tránsito hacia un feroz autodescubrimiento.

Nos gustan las ficciones que se desarrollan en un lugar reconocible. Que poseen contornos físicos y no esa sensación irreal de transcurrir en un no-lugar.

Breaking Bad es la luz desolada del desierto y esa vida de pequeña urbe enclavada en un territorio de frontera. Entre lo rutinario y la imprevisible irrupción de lo salvaje. Violencia y televisores encendidos en la apacible noche de Nuevo México.

Y partir hacia ese cielo azul que devora a Walter White.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: En busca de los últimos hippies en 5 playas españolas

Ver resumen Ocultar resumen

Kiko Rivera nacía en 1984. Sí, sólo tiene 37 años. 

Homer Simpson lo hacía cinco años más tarde, en 1989

Tanto uno como otro han tenido relevancia casi desde su nacimiento. Un nacimiento que, además de un lustro de diferencia, tiene miles de kilómetros de distancia. 

Ver resumen Ocultar resumen

Puede haber envejecido mal, puede haber perdido tirón y puede que muchos echen de menos a Rick, pero es innegable que The Walking Dead es historia de la televisión y, como tal, merece la atención que va a recibir su temporada 11, la última de la serie. 

AMC ya ha empezado a cebar a sus espectadores con las habituales píldoras que multiplican el hype previo a cada estreno. Lo hacen como nadie. 

Ver resumen Ocultar resumen

Que el mundo de la ficción incluya entre sus tramas a personajes con diferentes identidades sexuales o transgénero, es un paso más en la aceptación natural de las distintas realidades que existen.

Páginas