El implacable bucle navideño de TVE

El implacable bucle navideño de TVE

La vida sigue igual (como cantaba Julio Iglesias) cuando se trata de Televisión Española y la Navidad. Hubo un tiempo en que Pilar Miró escandalizaba a las familias de colegio concertado que antes de ir a la misa del Gallo miraban la tele y veían a Gurruchaga tirándose pedos y sonaba La Internacional con timbre de saxo. Pero aquellos especiales navideños cesaron igual que dimitiera aquella directora del Ente Público por una minucia de gastos sin justificar absolutamente risible en tiempos de tarjetas black, gürteles y otras inmundicias.

El caso es que esta Navidad de 2020 hemos tenido el menú navideño de siempre: discurso del Rey, Telepasión, Raphael y el refrito nuestro de cada año con retazos del pasado.

Se suma Pablo Alborán como nueva tradición (algo es algo).

Y no es que el resto de cadenas echen el resto o innoven con ocasión de tan entrañables fechas. Las navidades son conservadoras y si repetimos el mismo chiste (“Felisa, me muero…”) en la reunión familiar, ¿por qué no han de repetirse los programas?

Lo de Raphael hay gente a quien le encanta aunque también provoca una ira sorda en otro sector de la población, que no acaba de entender cómo pone la tele en Navidad y escucha lo mismo que cuando gobernaba don Francisco Franco Bahamonde y se bebía a raudales Sidra El Gaitero (“famosa en el mundo entero”).

Lo de las navidades en TVE es una metáfora del actual estado del Ente Público, dirigido por un icono de la Transición como Rosa María Mateo, que iba a ser provisional y se va a hacer eterna. 

Telepasión tuvo gracia cuando se inauguró hace varias glaciaciones pero desde que Arozamena cantara una ranchera no ha vuelto a sorprender.

Comenzó en 1990.

La Navidad es un bucle si contemplamos la pantalla del televisor y está sintonizada TVE. No exigimos revoluciones pero alguna sorpresa sí hubiera estado bien en este pandémico y terrible 2020. Como cuando hicieron un especial de Serrat con Joaquín Reyes. Eso fue interesante.

Y hablando de cantautores, ¿alguien se acuerda de cómo despidió 1986 el dream team de la progresía española que disfrutaba de la primera legislatura del PSOE (y de sus correspondientes bolos en fiestas patronales y ministeriales)?

Cualquier tiempo pasado fue peor cantaban Miguel Ríos, Ana Manuel y Víctor Belén, Joaquín Sabina y Amaya de Mocedades.

No te fastidia.

A la gente de derechas seguro que se le atragantó el mazapán con tanto rogelio en la tele pero admitamos que, al menos, se buscaba otro tono, colorear de nuevos matices la tradicionalísima Navidad.

Nos gustaría ver a Los Chikos del Maíz actuar en un especial navideño de TVE. 

Eso sí sería un cambio.

Y después, para compensar, los Taburete y sus teorías reptilianas.

Sin embargo, nada cambia en TVE y quizás eso es lo que la gente quiere (igual que con la monarquía, según la encuesta que hizo laSexta), que todo siga igual y Raphael cante El tamborilero en su lecho de muerte. Hablamos de un país donde Podemos baja en las encuestas por mucho que pelee subidas del salario mínimo así que asumamos de una vez por todas que tendemos al conservadurismo y a que nada cambie. O sea, salimos a protestar a voces un 15M y luego, apenas unos años después, Vox tiene un montón de diputados en el Congreso y su programa es que España no cambie jamás y siga siendo la España de las corridas de toros, el Varón Dandy y los copazos de coñá para pasar la tarde. Como decía Iñaki Gabilondo: España es un país que hace un 2 de mayo y al día siguiente se vuelve a meter en casa porque no sabe qué hacer con esa insurrección. Arranque de caballo y parada de burro, por recurrir al burdo refranero.

Disculpen la divagación (además, Daniel Bernabé explica todo esto mejor) pero lo de la programación navideña de TVE melancoliza bastante y otra vez Raphael no sabemos si apetece. Hubiera sido peor (no obstante) el Dúo Dinámico con Resistiré, que nos devuelve a las peores pesadillas de la primera ola. Con lo que nos gustaba esa canción cuando la vimos en el final de Átame.

En fin, voy acabando.

La renovación de TVE resulta urgente y no puede limitarse a Operación Triunfo. También otra Navidad es posible. Televisivamente hablando.

DANIEL SERRANO

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