Las denuncias de censura a favor de Vox en Movistar se multiplican

Las denuncias de censura a favor de Vox en Movistar se multiplican

El penúltimo en hablar ha sido Quequé, quien tuvo programa en Movistar titulado Locomundo. Hacer los guiones, confiesa el cómico salmantino, era “agotador”. En Movistar los chistes con Vox estaban (¿están?) prácticamente prohibidos. Es lo que se deduce también del hilo que ha hecho publico El Mundo Today, que tenía seción en el mencionado espacio Locomundo.

El veto a bromear con Vox se ampliaba, en este caso, a la Casa Real. Incluso llegaban desde los despachos a hacer chistes sobre “la República” en vez de zaherir a monarcas y/o princesas.

El escándalo resulta sorprendente. ¿Desde qué despachos se censuraba? ¿Era cosa de algún directivo que se extralimitaba en sus funciones o una decisión tomada por la compañía?

 

De momento, hay silencio institucional en Movistar frente a la multiplicidad de voces acusatorias.

La caja de los truenos se abrió tras el anuncio de que Late Motiv, el programa de Andreu Buenafuente, se cancelará estas próximas navidades. Ya consumado el desenlace trágico para un espacio tan querido hubo quien se lanzó a rajar. El primero de ellos, Facu Díaz, que soltó una filípica en Twitch en la que decía: “Los chistes sobre Vox mueren en los despechos de Movistar”. Contundente.

En la entrega de los premios Ondas fue Bob Pop quien abundó en esta idea de censura ultraderechsita en Movistar, haciendo público que él fue expulsado de la cadena por sus opiniones incómodas. Alucinante.

Y siguió un subdirector de Late Motiv corroborando que con los ultras no se podía bromear en Movistar.

El grado de censura que se denuncia resulta tan burdo que parece difícil creer que Movistar hiciera algo así. Mucho más increíble le parecerá a Juan Carlos Girauta, que todavía piensa que Movistar es un ente “progre” propiedad de PRISA y quizás no se ha enterado que Jesús de Polanco ya falleció.

Sea como sea, el escándalo está servido. Quienes resisten con sus programas en Movistar están obligados, suponemos, a callar. O tal vez se pronuncien en los próximos minutos. Quién sabe. De cualquier modo, una explicación de Movistar no estaría de más. Entre los mensajes en Twitter, ya circulan algunos son de abonados que se han dado de baja por la polémica desatada. Y es que está feo que un medio no respete la libertad de expresión (dentro de los límites editoriales que quiera definir). Veremos.

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